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La inclusión es uno de los aspectos en los que más se destaca la Universidad Autónoma del Caribe, siendo también la principal razón de trabajo de sus grupos de investigación.

 

La idea es crear soluciones para la vida diaria, en lo laboral, lo social y para quienes padezcan de alguna limitación física o cognitiva. Precisamente de eso se trata uno de los más recientes logros de nuestra institución.

 

La Dirección Nacional de Derechos de Autor, en días pasados, otorgó a Uniautónoma el registro de software de AdecuaTIC: una herramienta educativa para el uso adecuado de las diversas Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC, orientada a estudiantes con Síndrome de Down.

 

Dicho software “permite navegar en los conceptos y definiciones sobre el uso responsable de las TIC; conocer los riesgos que pueden presentarse al tener correo electrónico y dispositivos móviles; familiarizarse con las partes del computador y demás elementos relacionados con la tecnología de computación, los cuales orientan a los estudiantes en el abordaje de los contenidos mediante un avatar llamado Silvana”, dice el ingeniero de sistemas y docente Harold Álvarez Campos.

 

Este Software hace parte del Proyecto Uso adecuado de las TIC e innovación educativa en estudiantes con síndrome de Down, del que ya informamos en publicaciones anteriores y del cual hace parte un juego de tarjetas que funciona con ayuda de un portal Web. Es así como de forma interactiva se presenta y se enseña la temática de Riesgos de la Tecnología.

 

Y ahora, ¿qué viene?

Por el momento, AdecuaTIC es el resultado de un proyecto de investigación que reposa en Uniautónoma, pero “prontamente será puesto a disposición de la comunidad educativa de la región”, agrega Álvarez Campos, quien también es magíster en Informática Educativa y doctor en Educational Technology.

 

Lo anterior se logrará “a través de la transferencia de tecnología hacia grupos de investigación que puedan requerir el producto/software, con el cual se pueda aportar a la producción de contenidos dedicados a la inclusión y educación”, añade Álvarez Campos, docente del Programa de Administración Marítima y Fluvial de nuestra Facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables.

 

“Pienso que AdecuaTIC es un excelente soporte a la estrategia educativa diseñada en base al juego de tarjetas, que en la misma investigación hemos diseñado y que aportará grandes resultados en este campo tecnológico”, encima el investigador.

 

En cuanto a las novedades que presenta AdecuaTIC frente a softwares similares, “está el que, al momento de finalizar el recorrido de su temática -y tras haber completado una serie de preguntas que ha debido de haber contestado- el nuestro arroja una puntuación que le indica al estudiante su porcentaje de acierto”, describe el entrevistado.

 

De ser bajo, “lo invita a retomar los conceptos nuevamente. De ser alto, felicita al estudiante estimulándolo a seguir adelante con su proceso de formación”, continúa Álvarez Campos.

 

Según este profesor de tiempo completo, la idea de AdecuaTIC surgió porque su compañera en el proyecto, la investigadora Martha Linares Ditta, es madre de un niño que nació con el Síndrome de Down, “por lo que se propuso desde su profesión buscar la manera para que el menor aprendiera los diferentes temas de riesgos de la tecnología de manera más lúdica y dinámica”, cuenta Álvarez Campos.

 

En cuanto a lo que significa este logro, el docente considera que es un gran paso en la consolidación profesional, “dado a que se materializa la razón por la cual se estudia una carrera de pregrado en Ingeniería de sistemas, al tiempo que se aporta en la generación de conocimiento hacia la sociedad, máxime en el escenario de la inclusión educativa”, termina. JSN

 

 

 

 

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El algoritmo para la detección y control de velocidad en un andador dinámico hace parte de los registrados por la Universidad Autónoma del Caribe y otorgado por el Ministerio del Interior a través de la Dirección Nacional De Derecho Autor (DNDA), y la Unidad Administrativa Especial Oficina de Registro. 

 

Este proyecto fue desarrollado en los programas de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, Mecánica e Industrial. Además, entre los autores del algoritmo basado en C++ se encuentran los siguientes docentes y estudiantes: Gisella Borja, Jonathan Fábregas, Lindsay Figueroa, Ricardo Mendoza, Andrés Agamez, Luis Bonivento, Emiliano Jiménez, Adalberto Ochoa, Camila Albor, Douglas Camargo y Oscar Arellano.

 

“El algoritmo consiste en el desarrollo de un andador dinámico para un joven en situación de discapacidad. Igualmente, como hace parte de ingeniería de rehabilitación se realiza de manera particular con el paciente o usuario final. La idea estuvo orientada de manera particular hacia una persona en situación de discapacidad física que presentan dificultades para movilizarse, como lo es el caminar; y por ello se buscó desarrollar un andador dinámico con un sistema de control electrónico de manera automática, que permita mejorar su desplazamiento de forma confiable y segura. También se propone un sistema electrónico funcional para el control de velocidad y la detección de obstáculos, de tal forma que se genere un incremento de las capacidades físicas”, explicó Andrés Agámez. 

 

El joven destacó que la idea surge en un aula de la UAC, específicamente en el laboratorio de especialidades en la clase de bioingeniería, en donde la situación fue presentada y buscaban mejorar la calidad de vida representada en la movilidad de Jamer Arellano, a través de una innovación tecnológica de diferentes propuestas en la que convergen diferentes programas tales como la ingeniería mecánica, electrónica y telecomunicaciones e ingeniería industrial.

 

“Este software se encarga de tomar decisiones tales como detener la marcha del andador y avisar mediante una alarma las mediciones tomadas por diferentes sensores involucrando variables como velocidad y presencia de objetos que pueden representar algún obstáculo en el desplazamiento del paciente”, dijo Agámez. 

 

En este contexto, entre los inconvenientes que tuvo el grupo para la creación del proyecto hubo uno muy particular. Y se trata de la situación de la pandemia por COVID-19, debido a que se retrasaron los tiempos al momento de su realización, ya que necesitaron gestionar e importar diferentes equipos y realizar las diferentes pruebas para configurar el sistema de la mejor manera. Sin embargo, como grupo encontraron la manera de trabajar a medida que se fueron decretando nuevas políticas.

 

Cabe mencionar, que los jóvenes duraron aproximadamente un año y medio realizando el algoritmo y aseguraron que adquirieron una experiencia enriquecedora en su trayectoria por la Universidad Autónoma del Caribe. “En este proyecto cado uno de los integrantes, tanto como docentes y estudiantes (algunos ya egresados) nos involucramos de lleno en el diseño y en el desarrollo de este algoritmo. La aplicación de los conocimientos adquiridos a lo largo de nuestra carrera. y las recomendaciones dadas por nuestros docentes desde su experiencia laboral también fueron claves para el éxito de la construcción de este artefacto. Siendo fundamentales en el desarrollo de nueva tecnología, a partir de la ciencia y la técnica adquirida tanto en el aula como en los laboratorios”, indicó Andrés Agámez. 

 

“La orientación de nuestros docentes fue fundamental, estaban igual de entusiasmados por el proyecto y preocupados por la situación de la pandemia. Siempre nos estuvieron guiando, acompañando en las diferentes circunstancias, y siempre buscábamos esos puentes que pudiesen hacer posible la construcción del andador. En donde la comunicación asertiva y efectiva fue fundamental para lograr desarrollar y culminar el algoritmo a pesar de las adversidades”, añadió.

 

Agámez recalcó que como equipo sienten gran satisfacción y felicidad al saber que todo el tiempo que invirtieron ha valido la pena tras obtener el registro del software. “También nos sentimos esperanzados al ver que desde pequeños avances podemos tener un mundo más inclusivo en donde la tecnología pueda ser utilizada para cumplir su misión y en pro del bienestar del ser humano”, ultimó el joven. 

 

Así mismo, Emiliano Jiménez, otro de los integrantes del grupo, enfatizó en que este proyecto le aportó experiencia tanto en lo personal como en lo académico, ya que además de tener un impacto social, los aspectos de la ingeniería que se llevaron a la práctica fueron bastante amplios, dejando así conocimientos y resultados satisfactorios para su profesión de Ingeniero Mecánico.

 

“Los docentes siempre se mostraron dispuestos a guiar, ayudar, investigar y resolver cada una de las dudas que surgieron a lo largo del proyecto. Todos tuvieron un gran impacto en la realización de este. Además, sentó gran satisfacción al saber que el Ministerio del Interior nos otorgó el registro, debido a que es el resultado del trabajo y esfuerzo de todos los participantes que realmente contribuye a solucionar una problemática social beneficiando así a una persona en situación de discapacidad”, dijo Jiménez. 

 

De esta manera, Gisella Borja, docente e Ingeniera Electrónica y de Telecomunicaciones manifestó lo que siente al ser guía y apoyo de los estudiantes. “El reto que uno asume como docente al impulsar a los jóvenes a que hagan proyectos innovadores consiste en que realmente le lleguen a dar aplicabilidad a lo desarrollado, es decir, que se utilice y solucione problemas reales de nuestro contexto”. 

 

“En la Universidad se generan muchos espacios en donde los estudiantes pueden realizar este tipo de proyectos. Está el tema de los semilleros y grupos de investigación y de hecho desde el aula nosotros como docentes generamos esos proyectos que más tarde se convierten en trabajos de grado innovadores que solucionen problemas reales. Además, los estudiantes están aprovechando lo que ofrece la institución en compañía de todos sus docentes. Nosotros los estamos llevando a que tengan muy buenos resultados de investigación y experiencias antes de que se gradúen”, indicó Gisella, Magíster en Ingeniería Biomédica. 

 

Igualmente, en cuanto al andador dinámico explicó que es una idea que surgió entre estudiantes de los programas de Ingeniería Electrónica, Mecánica e Industrial en conjunto con los profesores. “Nace primero como una idea en el aula dentro de la asignatura de bioingeniería que está bajo mi orientación y a partir de allí decidimos darle continuidad y empezamos a generar este grupo interdisciplinario, en definitiva, fue un gran trabajo en equipo. Igualmente, hemos trabajado en varios proyectos con los cuales hemos obtenido varios registros de software, patentes y la participación en importantes eventos científicos”, concluyó Borja. MMG

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Un algoritmo para la detección de la posición actual de los ojos en términos de ángulo y una app móvil denominada “XPECTRA”, son los sistemas informáticos diseñados por estudiantes del programa en Maestría de Ingeniería Electrónica, Gisella Borja, José Ledesma, Mario Villamizar, José Suárez de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

Ambos softwares registrados, hacen parte de un mismo proyecto que permite el control de una silla de ruedas a través de movimientos oculares haciendo uso de la electro-oculografía (EOG). Este proyecto está direccionado principalmente para personas en estado de discapacidad motriz severa, como cuadriplejia.

 

“Este algoritmo es utilizado para detectar la posición actual de los ojos en términos de ángulo, en un sistema de control para silla de ruedas mediante señales electro-oculográficas”, indicaron los ingenieros.

 

Este sistema tecnológico trabaja en conjunto con Xpectra un programa informático diseñado para visualizar la señal ocular del canal vertical y horizontal en tiempo real respecto al movimiento de los ojos del usuario “Esta aplicación también cuenta con una herramienta de vista de control para visualizar la dirección de movimientos oculares, permitiendo visualizar los movimientos hacia arriba, abajo, derecha e izquierda con el fin que la persona se familiarice con el funcionamiento de la diadema Xpectra”, explicaron.

 

Cabe mencionar, que en el año 2014, en el marco de proyectos de grado del programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, fue desarrollado un primer prototipo, que, gracias a su innovación, permitió que obtuvieran un gran reconocimiento, que impulsó en la actualidad a la ejecución en materia de esta gran idea

 

“A partir de ese desarrollo obtuvimos diferentes reconocimientos, entre ellos una beca para el programa de Maestría en Ingeniería Electrónica con el fin de escalar el proyecto; y se logró también una patente de invención que además incluye las soluciones propuestas para dicho escalamiento”, destacó el equipo.

 

Adicionalmente enfatizaron que, durante el desarrollo del primer prototipo lograron identificar diferentes problemas, que se convirtieron en un gran reto, pero a su vez un impulso para la mejora del proyecto tecnológico, dando así el nacimiento a la app Xpectra “Uno de ellos era que, a pesar de que las señales EOG tienen un patrón de comportamiento definido, necesitan ser calibradas para cada usuario, y para ello no teníamos una interfaz para los usuarios definida. De esta manera nace Xpectra, una app móvil (solo para iOS en el momento) que permite conectarse a nuestro dispositivo EOG a través de Bluetooth para visualizar las señales”, compartieron.

 

Esta aplicación móvil, que por el momento sólo esta disponible para el sistema operativo Apple Inc , cuenta con tres secciones. Según los ingenieros, la primera sección permite al usuario observar las señales en dos gráficas: una para movimientos horizontales y otra para movimientos verticales de los ojos, que proyectan diferentes rangos en los que las señales deben moverse para estar correctamente calibradas. De lo contrario, el usuario cuenta con diferentes botones que permiten manipular las señales hasta conseguir la calibración requerida.

 

En la segunda sección que brinda esta aplicación, el usuario puede visualizar un símbolo grafico de flechas, que indican la dirección hacia la cual dirige sus ojos. “Esto es útil principal mente cuando el dispositivo EOG es usado para controlar otras máquinas o dispositivos, por ejemplo, una silla de ruedas o un computador”, señalaron los creadores.

 

En la tercera sección de Xpectra, sus usuarios podrán encontrar más detalles de información acerca de la calibración, carga del dispositivo EOG, entre otros.

 

“De esta manera, y en conjunto con otras características que se mejoraron y se corrigieron, se logró crear un producto que ahora apunta a lograr el cumplimiento de requerimientos en cuanto a estándares internacionales para equipos médicos y a su validación pre comercial en los próximos meses”, así lo dio a conocer el equipo creador, quien además compartió que esperan seguir desarrollando diferentes herramientas como videojuegos, controles, etc.

 

Este grupo orgullo de la Universidad Autónoma Caribe tiene como meta principal brindar una mejor calidad de vida a las personas que presentan esta discapacidad, por lo que esperan estandarizar este tipo de productos de tal manera que se puedan integrar entre sí e incluso con otros desarrolladores y marcas, permitiendo una mayor accesibilidad. VVC

 

 

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Si la grandeza y excelencia de una institución de educación superior se mide por la capacidad de sus investigadores para desarrollar proyectos y soluciones de vida, entonces la Universidad Autónoma del Caribe ya pertenece a las grandes ligas en este sentido. Sólo lee con atención de qué se trata uno de nuestros logros más recientes.

 

En días pasados se dieron cinco registros de software más a Uniautónoma, pero hoy nos vamos a concentrar en sólo uno de ellos, cuyo nombre es EKG Monitoring App. Como su nombre lo indica, es una aplicación que mide el ritmo cardíaco, de forma previa a los exámenes médicos. De esa manera, se puede vigilar el funcionamiento de este órgano de forma remota e intervenir a tiempo si así se requiere.

 

La anterior es una explicación en español común. Ahora vamos al lenguaje de sus creadores: Cristian Bocanegra y Luis Pérez, ambos egresados del programa de Ingeniería Eléctrónica y Telecomunicaciones.

 

Para empezar, la idea de crear esta aplicación vino por sugerencia del hermano –médico-de uno de los jóvenes antes mencionados (Bocanegra), mientras aún era estudiante. En aquel entonces, el profesional de la salud planteó realizar un proyecto relacionado con el monitoreo cardíaco de forma remota.

 

Entonces, paso a paso se desarrolló a manera de proyecto de grado, bajo el título Sistema de monitoreo cardíaco remoto con visualización en aplicación móvil. “En este proyecto se contempla la adquisición de las señales electrocardiográficas (EKG), su procesamiento, envío y visualización de éstas en la aplicación móvil. En una primera fase se realizó una consulta del estado del arte para averiguar si ya existían proyectos similares y así proceder con el diseño metodológico”, explica Bocanegra.

 

“Inicialmente se hace uso de un módulo ECG, encargado de captar los datos del cuerpo humano por la derivación del triángulo de Einthoven, en el cual se conecta a la placa de Arduino, que trasmite de forma análoga”, agrega.

 

De este modo se procesa la información, de acuerdo con el entrevistado, y la convierte a un registro digital. “Los datos obtenidos con el sistema embebido son enviados por medio de comunicación serial a una minicomputadora. Por medio de su puerto serial, recibe la señal que es enviada por la placa de Arduino y éstas, por medio de un algoritmo, son enviadas a un servidor virtual en el cual se almacena la información captada del paciente”, añade.

 

Posteriormente, “a través de EKG Monitoring App, se puede visualizar la gráfica del electrocardiograma y las pulsaciones por minuto. Para obtenerlas, se realiza una petición para mostrar los datos del electrocardiograma por medio de alerta, Indicando si el paciente presenta síntomas de bradicardia y taquicardia”, complementa el egresado y, “finalmente, en la aplicación se toman los datos de dicho paciente, en el cual se podrá comparar si su ritmo cardíaco se encuentra por arriba o por debajo del rango de una persona normal, identificando así en qué estado se encuentra”.

 

La mayor utilidad y ventaja que ofrece.

Con la anterior explicación, no hace falta ahondar mucho en las ventajas que ofrece la EKG Monitoring App, pues, por deducción, se sabrá que es de tipo preventivo. Lo único necesario será estar conectado a la aplicación, desde el lugar donde se encuentre el paciente y desde su dispositivo móvil.

 

En cuanto a los antecedentes o a la posibilidad de que algo siquiera parecido haya sido creado en otra universidad, por lo menos en Latinoamérica, realmente se han dado, pero todos en Uniautónoma y es “desde el programa Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones se han realizado diversos proyectos relacionados con señales electrócardiográficas, entre ellos se pueden destacar el diseño e implementación de un sistema de telemetría para el análisis, monitoreo y visualización de cualquier alteración presente en el segmento PR de una señal electrocardiográfica. Año: 2016. Autores: Miguel Méndez Montalvo, Evert de los Ríos, José Ledesma”, informa la docente y guía del proceso de creación Meglys Pérez, en compañía de Gisella Borja, también docente.

 

También en 2016, se dio el desarrollo de un monitor de la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC). Autores: Maria Cristina Barrios Díaz, Jean Carlos Gilede Garzón, Evert de los Ríos y Gisella Borja. Un año antes, en 2015, se creó el Sistema móvil para el monitoreo, almacenamiento y visualización de frecuencia cardíaca y velocidad instantánea utilizando el dispositivo HXM BT ZEPHYR. Autores: Juan Felipe Lara, Jair Villanueva, Margarita Gamarra.

 

En 2014 se presentó el diseño y desarrollo de una interfaz para la detección de trastorno del ritmo cardiaco mediante una transmisión inalámbrica por el protocolo Zigbee, cuyos autores fueron Natasha Madera, Alexander Lancheros, Jair Villanueva y Elisa de la Ossa. En ese mismo año también fue el turno para Implementación de un sistema de monitoreo y transmisión de la frecuencia cardiaca para un deportista en competencia, elaborado por Stephanie Polo, Gisella Borja y Elisa de la Ossa.

 

Casi al mismo tiempo, fue presentado el proyecto Diseño e implementación de un equipo para el registro y visualización de señales cardíacas en un dispositivo móvil con sistema operativo Android. Autores: Edgardo Escorcia, Carlos Serrano, Evert de los Ríos y Elisa de la Ossa, todo lo anterior de acuerdo con la profesora.

 

Todos, tanto los egresados y autores de esta aplicación, como la profesora que los asistió en todos y cada uno de los procesos, coinciden en que el próximo paso es -en un futuro- mejorar algunas características como añadir una base de datos interna para guardar todos los procesos. Además, “sería interesante visualizar no sólo señales electrocardiográficas, sino también otras señales biológicas como las electroencefalográficas y electromiográficas”, termina la docente e investigadora. JSN

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Recientemente la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante la resolución N°28485, otorgó una nueva patente por modelo de utilidad a la Universidad Autónoma del Caribe por la invención titulada 'Máquina de Movimiento Pasivo para Rehabilitación Temprana de Codo'.

 

Este dispositivo fue desarrollado por Jesús Coronado Borrero y Javier Naranjo Maldonado, ya egresados del programa de Ingeniería Mecatrónica de nuestra Casa de Estudios, quienes recibieron orientación por parte de Pablo Bonaveri, docente del programa de Ingeniería Mecatrónica y director de la Dirección de Investigación y Transferencia. Además, contaron con el apoyo del médico Fredy Angarita Maldonado (ortopedista y traumatólogo especialista en cirugías de mano y miembros superiores).

 

“La idea de este proyecto inicialmente surge pensando en un exoesqueleto (de brazo en este caso) para personas con discapacidad. Dado los costos de estos y hablando con el Dr. Fredy Angarita Maldonado, gran amigo, con quien hemos desarrollado varios proyectos, y como cirujano ortopedista traumatólogo especializado en miembros superiores, me comentó la necesidad que tenían ellos luego de hacer una cirugía, iniciar inmediatamente la rehabilitación; inmediatamente la cirugía o máximo 48 horas”, explicó Bonaveri.

 

El docente de Uniautónoma, además director del área de Investigación y Transferencia, mencionó que la dificultad principal que tuvieron para llevar a cabo el invento fue la falta de recursos, por lo que el primer prototipo que hicieron fue de aluminio y policaprolactona. Y el segundo, fue resultado de que ganaran la convocatoria Probeta 2.0 de Macondo Lab, debido a que recibieron acompañamiento en el alistamiento tecnológico (incluido el prototipado) y en el modelo de negocio.

 

Igualmente, Pablo Bonaveri habló al respecto acerca del problema cotidiano que soluciona el dispositivo. “Terapias de rehabilitación eficientes, ya que se programan los ángulos de flexión-extensión y de pronación-supinación. No reemplaza jamás a un fisioterapeuta ni mucho menos a un traumatólogo, ellos son los que programan el dispositivo de acuerdo al grado de avance de cada paciente”, aclaró.

 

Cabe mencionar, que duraron alrededor de un año para crear el prototipo y otros 6 meses más para el prototipo final. “Somos un equipo, esto es lo lindo de la investigación, todos aportamos y todos aprendemos; más aún en este caso en el cual se trabajó con el Dr. Fredy Angarita, quien en todo momento estuvo pendiente del proyecto e incluso participamos de varios comités y mesas con él”, precisó Bonaveri.

 

En este contexto, el ingeniero Bonaveri manifestó que siente gran satisfacción por la patente y por los registros de software que “son importantes indicadores para Uniautónoma y para nosotros los investigadores; pero más grande es la satisfacción de saber que estamos colaborando para mejorar la calidad de vida de seres humanos, al bienestar de la sociedad”.

 

Adicionalmente, Pablo Bonaveri indicó cómo fue la trayectoria de Jesús Coronado y Javier Naranjo en el proceso de formación como profesionales. “Complemento perfecto, Javier y Jesús son esos (hoy) egresados con la impronta de la UAC, creativos, dispuestos a aprender en todo momento, pero aportando siempre y cuestionando constructivamente cuando debieron hacerlo. Un gran honor haber hecho equipo con ellos y con el Dr. Angarita, sin dejar de mencionar la amistad que construimos entre todos”.

 

“Por otro lado, esta patente es un gran indicador de posicionamiento para nuestra universidad, seguramente permitirá a que nos mantengamos en el Top 5 de Universidades de Colombia en desarrollo tecnológico e innovación DTI-Sapiens, de la firma Sapiens Research, que es la clasificación de las mejores universidades colombianas según indicadores de desarrollo tecnológico e innovación. Es publicado cada dos años desde 2017 por la firma de consultoría Sapiens Research, reconocida por el observatorio internacional IREG. También para la categorización del Grupo de Investigación de Ingeniería Mecatrónica – GIIM, y para los cuatro investigadores. Así mismo, ratificamos que somos una universidad de docencia con énfasis en investigación y que estamos en condiciones de poner en valor, en la sociedad, los conocimientos y capacidades generados en nuestra Alma Máter, un conocimiento para la transformación social; de consolidar la formación de una comunidad académica competitiva que busca generar acciones de cambio, fortaleciendo la visibilidad, el reconocimiento y el impacto de la universidad desde la docencia, la generación de conocimiento y la proyección social”, añadió Bonaveri.

 

Finalmente, el docente explicó cómo sería el proceso para adquirir o conseguir este dispositivo. “Debemos pensar inicialmente en un aliado estratégico que esté dispuesto a invertir o licenciar (entre otros mecanismos) la máquina de rehabilitación, para la fabricación y distribución de la misma, algo que desde la institución no podríamos hacer. Para esto participamos en ruedas de inversionistas, de patentes, hemos estado en comités técnicos y científicos de importantes clínicas de la ciudad, trabajamos de la mano de Cientech como oficina de transferencia de resultados de investigación”.

 

Por su parte, el médico ortopedista y traumatólogo, especialista en cirugías de mano y miembros superiores, Fredy Angarita Maldonado, nos comentó cómo fue el acompañamiento que le brindó a los jóvenes para la creación del proyecto. “Claramente el apoyo fue desde el punto de vista médico, en donde se les orientó más que todo a la aplicación del dispositivo y a la función, entendido desde el punto de vista biomecánico de la extremidad para las necesidades en cuanto a la rehabilitación, específicamente la articulación del codo, que es una articulación extremadamente compleja de rehabilitar y entre más tempranamente se inicie su rehabilitación, mejores son sus resultados”.

 

“Rehabilitar un codo puede ser bastante complejo porque es una estructura que tiene una alta posibilidad de volverse rígida o tiesa. Entonces, lo que se busca con esta máquina de movimiento pasivo, teniendo la posibilidad de que esta esté en casa con el paciente, de que sea un dispositivo fácil de transportar, con un peso realmente bajo y con una función muy buena, es que se pueda hacer ese ejercicio de forma inmediata apenas el paciente llegue a casa, ya que se busca agilizar y evitar que de alguna forma la articulación se quede pegada”, dijo el especialista.

 

“Sin duda creo que es una idea innovadora y lo veo desde varios puntos de vista. Primero, en cuanto a los costos porque las máquinas que hay desarrolladas en el mercado son muy costosas y digamos que esta invención es un poco más aterrizada. La otra ventaja es que es portátil y que por medio de una aplicación que se instala en el celular podemos evaluar tanto el médico como la rehabilitadora, qué tanta progresión ha tenido el paciente, si verdaderamente ha hecho los ejercicios y de qué calidad ha sido. El dispositivo abre una oportunidad interesante, especialmente para los pacientes que tienen una lesión de codo y que amerita una rehabilitación temprana, evitando así las rehabilitaciones tardías. A pesar de que se lleve a cabo una muy buena cirugía, depende fundamentalmente de la calidad de la fisioterapia”, concluyó Fredy Angarita. MMG

 

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Los estudiantes y docentes de la Universidad Autónoma del Caribe siguen realizando investigaciones que brindan respuestas y soluciones a los problemas de la sociedad, cumpliendo una de las misiones principales de la academia.

 

En esta ocasión, nuestra Casa de Estudios ha recibido el registro de cinco software, otorgados por el Ministerio del Interior por medio de la Dirección Nacional De Derecho De Autor (DNDA), y La Unidad Administrativa Especial Oficina de Registro.

 

Los software fueron diseñados por estudiantes del programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, Ingeniería Mecánica e Ingeniería Industrial en apoyo con los docentes de la Facultad de ingeniería, durante las investigaciones que se adelantan en las aulas.

 

Uniautónoma brinda a sus estudiantes un espacio para desarrollar sus ideas, sus emprendimientos y proyectos de innovación con los que buscan resolver las necesidades de la sociedad y dar respuesta a los problemas de la vida cotidiana.

 

Estos son los programas creados en el programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones:

1. Algoritmo para la detección de obstáculos y control de velocidad en un Andador Dinámico, desarrollado en los programas de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, Mecánica e Industrial. Este algoritmo basado en C++ fue desarrollado con el fin de medir distancia y velocidad para así prevenir colisiones y/o altas velocidades, mientras el andador dinámico se encuentre en uso.

 

Los autores son: Gisella Borja, Jonathan Fabregas, Lindsay Figueroa, Ricardo Mendoza, Andres Agamez, Luis Bonivento, Emiliano Zapata, Adalberto Ochoa, Camila Albor, Douglas Camargo y Oscar Arellano.

 

2. Algoritmo para la detección de la posición actual de los ojos en términos de ángulo, programa desarrollado en la Maestría en Ingeniería Electrónica por Gisella Borja, José Ledesma, Mario Villamizar y José Suárez.

 

Este algoritmo es utilizado para detectar la posición actual de los ojos en términos de ángulo, en un sistema de control para silla de ruedas mediante señales electro-oculográficas (EOG).

 

3. XPECTRA es una aplicación que visualiza la señal ocular del canal vertical y horizontal en tiempo real respecto al movimiento de los ojos del usuario. La aplicación también tiene la herramienta de vista de control para visualizar la dirección de movimientos oculares. Permite visualizar los movimientos hacia arriba, abajo, derecha e izquierda con el fin que el usuario se familiarice con el funcionamiento de la diadema XPECTRA.

 

Los creadores son Gisella Borja, José Ledesma, Mario Villamizar y José Suárez, de la Maestría en Ingeniería Electrónica.

 

4. EKG Monitoring App desarrollado por Cristian Bocanegra Torres, Luis Pérez Bilbao, Gisella Borja Roncallo, Jose Ledesma León, Evert de los Ríos y Pablo Daniel Bonaveri.

 

Esta es una aplicación móvil desarrollada en la plataforma Android Studio, la cual permite al personal médico especializado, desde una ubicación remota, visualizar el ritmo cardiaco y las señales electrocardiográficas, para emitir posteriormente un diagnóstico al paciente monitoreado.

 

5. El Algoritmo de control C.A.D fue desarrollado en el lenguaje Python sobre el sistema operativo Raspberry Pi OS. El algoritmo realiza el control de una cabina de desinfección de gotículas del virus SRAS-COV-2, a través de la detección de la presencia de la persona que ingresa a ella y el censado de su temperatura, determinando así si puede utilizar o no la cabina, encendendiendo testigos lumínicos y activando una motobomba para realizar la desinfección de la persona.

 

Fue desarrollado por Mauricio Pacheco Mancilla, Nicolás Vásquez Gómez, Meglys Pérez Bernal, José Escorcia Gutiérrez y Jose Ledesma León.

 

Para la Universidad Autónoma del Caribe los logros de nuestros estudiantes y docentes son fundamentales, y se convierten en materia prima para que nuevos estudiantes continúen con mejores desarrollos. Adicionalmente se convierten en muestra de la educación integral y de calidad que reciben nuestros jóvenes.

 

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'Máquina de Movimiento Pasivo para Rehabilitación Temprana de Codo' es el nombre de la nueva patente por modelo de utilidad que la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante la resolución N°28485, le fue otorgó a la Universidad Autónoma del Caribe, la décima por proyectos desarrollados por estudiantes y docentes al interior de las aulas de nuestra Casa de Estudios.

 

El prototipo fue desarrollado por los estudiantes (ahora egresados) Jesús Coronado Borrero y Javier Naranjo Maldonado, quienes tuvieron el acompañamiento de Pablo Bonaveri, docente del programa de Ingeniería Mecatrónica y Director de la Dirección de Investigación y Transferencia, y el apoyo del médico Fredy Angarita Maldonado (ortopedista y traumatólogo especialista en cirugías de mano y miembros superiores).

 

Este invento es una máquina de movimiento pasivo para rehabilitación motora de la articulación del codo (inmediatamente después de realizada la cirugía), haciendo los movimientos, previamente programados, de flexión-extensión y de pronación-supinación.

 

Este dispositivo surge de la necesidad de optimizar las terapias para rehabilitación de articulaciones, especialmente la articulación del codo. La máquina está conformada de un soporte de brazo, un soporte de antebrazo, un soporte de mano, y una estructura principal, en donde todos estos elementos se unen entre sí para permitir que se pueda hacer una terapia de rehabilitación de codo luego de una cirugía.

 

De acuerdo con esto, se puede indicar que la invención es una máquina pasiva portátil, para rehabilitación motora de la articulación del codo, realizando los movimientos conjuntos de flexión, extensión, pronación y supinación; siendo ejecutadas de forma programada y pasiva, la cual permite optimizar y fortalecer las terapias para rehabilitación de esta área, enfocado inicialmente en pacientes en estado postoperatorio. Su programación es sencilla y su funcionalidad está dada en pacientes en posición decúbito-dorsal (boca arriba).

 

Además, la máquina de la invención en su mayoría está conformada por aluminio y policaprolactona (poliéster alifático biodegradable), los cuales no causan alergias al estar en contacto con la piel, de igual manera tiene una buena resistencia a la abrasión y a la corrosión lo cual no desprende material oxidado, tampoco son solubles en agua, no desprenden sustancias al entrar en contacto con esta y no tienen olor ni sabor.

 

Gyraffe Interior Uniautónoma.jpg

 

Esto hace que el dispositivo tenga unas características que son muy beneficiosas:

- Portabilidad

- Protocolos en los que opera.

- Posición en el que se emplea (acostado, boca arriba).

- Algoritmo de programación y conexión con dispositivos móviles.

- Versatilidad (interfaz)

- Movimientos, previamente programados, de flexión-extensión y de pronación-supinación.

 

Javier Naranjo precisó  que “anteriormente tras un proceso operatorio se inmovilizaba el brazo por un tiempo hasta que iniciaba la rehabilitación, esto era demasiado doloroso para el paciente porque cuando intentaba recuperar la movilidad, la articulación había ganado rigidez. Las nuevas tendencias de la medicina indican que hay que comenzar a rehabilitar después de la operación”.

 

Gyraffe, nombre comercial del dispositivo, fue diseñada para usarse no solamente dentro de una clínica sino que el paciente pudiera llevársela por su ligereza, sirviendo como complemento para el trabajo de médicos y fisioterapeutas. “Con esta herramienta, a través de un aplicativo móvil facilita el contacto entre especialista y paciente; además el especialista podrá programar las repeticiones en los ejercicios de recuperación y comprobar si se realizaron. Toda la información capturada va a un servidor al que se podrá acceder con un usuario”, agregó Naranjo.

 

Cabe recordar que este prototipo fue presentado por el Grupo de Investigación de Ingeniería Mecatrónica (GIIM) de la Universidad Autónoma del Caribe, en el estand que la Alcaldía de Barranquilla instaló en el área de exposiciones del Caribe BIZ Forum 2018, el foro empresarial de la Cámara de Comercio de Barranquilla, y recibió un reconocimiento como SpinOff de Tecnología e Innovación del programa PROBETA 2.0, de MacondoLab y la Alcaldía de Barranquilla, en 2018.

 

Para Universidad Autónoma del Caribe es primordial atender las necesidades y conocer los problemas de la sociedad para que, desde la investigación al interior de nuestras aulas, estudiantes y docentes desarrollen soluciones.

 

 

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J2D2 es una herramienta tecnológica desarrollada por estudiantes del programa de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Autónoma el Caribe. Jean Carlos Velásquez Pérez, Jesús Alberto Peralta Esquea, Dayana Andrea Salcedo Vidal, Diego Alejandro Chaparro Álvarez y Sander Giovan Castillo Calao fueron los creadores de esta innovadora idea, guiada por los ingenieros y profesores de la institución Carlos Gabriel Díaz Sáenz, Kelvin de Jesús Beleño Sáenz y Jean Pierre Coll Velásquez.

 

Más que solucionar un problema, este software fue creado con el fin de brindar a su institución una herramienta innovadora de guía a la nueva comunidad educativa que la integra, a través de una solución mecatrónica que dirige de una manera distinta y llamativa. “Este software nace en una lluvia de ideas realizada por el equipo de trabajo buscando generar un valor agregado a la idea principal que era replicar a un personaje icónico de las guerras de las galaxias llamado R2D2, donde se llegó a la conclusión de implementar un robot guía con la capacidad de orientar a las personas que estén ingresando por primera vez a las instalaciones de la Universidad Autónoma del Caribe,” compartieron los estudiantes.

 

Esta guía para al usuario que fue aplicada en un prototipo de robot, actúa a través de reconocimiento de comandos que responden por medio de un mapa digitalizado con la ruta al lugar requerido. “El proyecto J2D2Soft consta de dos partes, la primera, permite el control de un sistema de motores y sensor ultrasonido para dotar con la capacidad de moverse libremente en un terreno plano evadiendo obstáculos a un robot. La segunda parte, se basa en el enlace entre comandos de voz – imagen, en el que se relaciona cada comando con un mapa en pantalla que indica la ruta hacia el destino solicitado por el usuario", explicó el grupo creador.

 

Adicionalmente, los diseñadores de J2D2 contaron que este este software fue desarrollado en la plataforma Arduino IDE, siendo el resultado de la combinación de aciertos y corrección de errores de muchos códigos de programación compilados. “El proceso para la elaboración de cada uno de ellos está basado en el ciclo de pensar diversas soluciones para el mismo problema, filtrar puntos fuertes y funcionales de cada código creado para finalmente integrar las soluciones y lograr un software que cumpliera los requerimientos indicados", añadieron.

 

Como creadores del J2D2, este equipo orgullo 100% Uniautónoma, busca seguir fortaleciendo las bases de su proyecto, y así agregar nuevas funcionalidades para mejorar su desempeño, pero también, esperan seguir capacitándose para la ampliación de sus
conocimientos en el desarrollo de sistemas informáticos ligados a la ingeniería que apunten a hacer #CienciaParaElProgreso, no sólo para su universidad sino muchas instituciones a nivel nacional.

 

Cabe resaltar, que este proyecto hace parte de los registrados por la Universidad y otorgado por el Ministerio del Interior a través de la Dirección Nacional de Derecho de Autor y la Unidad Administrativa Especial Oficina de registro. VVC

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El software KTWOM es un sistema informático diseñado por estudiantes del programa de Ingeniería Mecatrónica, Melissa Alvarez Hernández, Karin Arredondo Valera y Mateo Álvarez Royero, de la Universidad Autónoma del Caribe, en conjunto con un  integrado propuesto por los ingenieros y docentes Carlos Díaz, Jean Pierre Coll, Kelvin Beleño, Saul Pérez Pérez, Jhonathan Fábregas Villegas.

 

Esta idea tecnológica de asistencia que contiene un conjunto de herramientas pensado en funciones de ayuda para la escritura, nace para las personas que enfrentan disgrafía u otros desafíos que no les permite realizar esta acción, por medio de un sensor de imagen que permite replicar esta información a través de un brazo robótico.

 

“Queríamos con él, facilitarles la vida a muchas personas. KTWOM es capaz de seguir una trayectoria, representa una forma eficaz y eficiente de realizar una incisión en una persona, ya que actúa como replicador de lo que observa a través de un sensor de imagen (Pixy Cam 2) cualquier grafico o texto que capture, enviando así la información a una tarjeta programable para que le dé indicaciones a los motores, los cuales están conectados a un brazo robótico. También puede recibir indicaciones coordenadas desde un ordenador para replicar cualquier letra, numero o imagen indicada en los parámetros”, explicaron los estudiantes.

 

El título de este programa “KTWOM” nació de la sinergia de los nombres de los estudiantes involucrados en este proceso quienes, en su idea, más que plasmar su ingenio querían que realmente este sistema informático los caracterizara “Sentimos el software como una de las primeras creaciones que tenemos en mente y planeamos seguir avanzando en él, mejorándolo y añadiéndole más valor agregado, por lo tanto debía ser algo que nos caracterizara y que no encerrara el software, que le permitiera seguir creciendo, este consiste en la unión de las iniciales de los nombres, K de Karin y TWOM por las iniciales de Melissa y Mateo”, añadieron.

 

Cabe mencionar que este reto para llevar a cabo en práctica los conocimientos adquiridos a lo largo de la carrera, fue un proceso un poco complejo, sin embargo, no desenfocaba a los estudiantes de su objetivo principal basado en aportarle a los demás. “Empezamos con el estudio de la replicación de imágenes del sensor, el conocer todo su funcionamiento, ventajas y desventajas, se realizaron estudios de la parametrización Denavit Hartenberg con el fin de describir la geometría del brazo robótico y así mismo manipularlo, gracias a esto definimos el sistema de coordenadas y así mismo evaluamos los posibles ángulos a los que se debía colocar cada eslabón del brazo gracias a que este nos arrojó los grados de libertad de nuestro robot en el cual fue probado el software”, compartieron los creadores de KTWOM.

 

Adicionalmente enfatizaron que aunque inicialmente la toma los datos de este software actúa directamente desde el computador, se espera que con el tiempo su toma sea vocal, al mismo tiempo que se detectan líneas con la cámara, recreando así en el tablero indicado. “Queremos seguir modificándolo y añadiéndole más tareas para que sea un complemento en las escuelas a la hora de la escritura en el tablero, ya que también posee la tarea de borrado cuando se termine de escribir, así mismo con más trabajo se puede adaptar a las máquinas medicinales que están encargadas de realizar cortes precisos. Además de este planeamos seguir creando diferentes softwares que les faciliten la vida a los seres humanos con diferentes tareas, ya sean cotidianas o de alta complejidad y arriesguen su vida”, señalaron. 

 

Este grupo, orgullo de la Universidad Autónoma del Caribe, espera llegar a muchos rincones que requieran de ella, no sólo a centros hospitalarios o especiales, sino también a las instituciones pero con el fin de motivar a los estudiantes a conocer y amar esta carrera que puede aportar al desarrollo propio y de otros seres humanos. VVC

 

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Es un hecho que la educación virtual ha adquirido mayor importancia y es casi que vital para promover el desarrollo del aprendizaje. Esto, tras la necesidad y urgencia que ha traído consigo la crisis sanitaria a nivel mundial, la cual hizo que los gobiernos cerraran las puertas de las instituciones educativas como medida para mitigar los efectos de la pandemia por COVID-19.

 

Dicha situación, ha llevado a que los sistemas educativos se enfrenten a una nueva realidad para la entrega efectiva y de calidad de los conocimientos, en donde por supuesto, el papel de los docentes se ha transformado en conjunto con la virtualidad. Por esto, es de suma importancia conocer cómo se han adaptado algunos profesores de la Universidad Autónoma del Caribe a los desafíos de la educación remota.

 

Cabe mencionar, que, a raíz de la pandemia, cada docente ha tenido que hacer sus clases dinámicas y creativas para mantener a los estudiantes enfocados y lograr captar su atención, debido a que la educación presencial y la educación en línea se pueden distinguir, ya sea por las metodologías, los recursos didácticos que emplean o por la relación humana que se establece en estos espacios.

 

Desde la Facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables, el Ingeniero Industrial y docente de Uniautónoma, William Suárez, nos habló un poco acerca de lo que ha sido para él llevar a cabo los eventos de enseñanza y aprendizaje desde otro escenario educativo fuera de las aulas.

 

“La experiencia ha sido significativa, el cambio ha sido en algún momento forzado y doloroso porque nosotros dependemos mucho también del contacto con el estudiante y hay un cariño que se puede perder, ya que solo construimos desde lo digital. Entonces, el cambio para mí ha sido bastante emocional, no tan técnico porque me ha servido la virtualidad, pero el estar con los estudiantes y poder compartir es algo que se extraña bastante”, indicó Suárez.

 

Así mismo, el docente señaló que no se le complicó el tema de la virtualidad, puesto que ya venía trabajando en ello. Sin embargo, considera que para algunos compañeros fue un poco más complicado. Para que sus estudiantes estén comprometidos con sus clases, Suárez mencionó que establecen tableros digitales en donde el estudiante plantea sus ideas relacionadas con innovación y emprendimiento. “Todo el mundo colabora y aporta. Ha crecido mucho la actividad colaborativa en los grupos y eso beneficia sin duda alguna el proceso de enseñanza”, dijo.

 

Por otro lado, afirmó que la parte más difícil ha sido el poder organizar el tiempo entre la enseñanza, el compromiso con los estudiantes y sus actividades en casa. “A pesar de ser lo más complicado, ha sido una experiencia agradable porque hemos encontrado ese punto de equilibrio entre las tareas de la docencia, la investigación y proyectos especiales. El teletrabajo se ha convertido en una forma de probar nuestro tiempo y sobre todo de aprovecharlo para que rinda más”, explicó.

 

Igualmente, el ingeniero enfatizó en que el docente debe usar un buen discurso alrededor de un tema, que sepa llegarles a los jóvenes con palabras que no sean tan técnicas, sino más bien usar contextos. Añadió también que el desarrollo de metodologías y la cooperación entre grupos permite que exista un trabajo por fuera permitiendo que puedan relacionarse y crear competencias.

 

“Lo que más extraño son los estudiantes y los profesores. En las clases presenciales, sin duda alguna, el poder mirar a los ojos a los jóvenes, el poder compartir con ellos hace mucha falta. Creo que uno no puede ser profesor sin tener estudiantes e interacción con ellos, sin embargo, yo me mantengo en contacto con ellos debido a que utilizamos las herramientas digitales para sacar adelante los semilleros y las investigaciones. Extraño el pasillo lleno de estudiantes subiendo, compartiendo y haciendo sus trabajos, es ese ambiente universitario que todos extrañamos”, concluyó el docente.

 

En cuanto a la Facultad de Jurisprudencia, la directora del programa de Derecho y Ciencias Políticas, Victoria Rodríguez, explicó que en un principio frente a la declaratoria de emergencia sanitaria y las medidas de aislamiento establecidas, los docentes tuvieron que asumir la responsabilidad de transmitir a sus estudiantes contenidos y formación propia de sus cursos, a través de medios remotos. “El poco manejo de algunas de las plataformas pudo traer un choque conductual que se tradujo para ellos en un reto que asumieron con gran compromiso capacitándose en la marcha y asumiendo su rol docente de manera muy eficaz”, dijo la abogada.

 

“Adaptarse a la educación virtual ha sido una gran oportunidad para romper paradigmas de formación y educación, sobre todo en el programa de Derecho que era considerado como uno de los programas necesariamente presenciales en los que no cabía la virtualidad. Desde el trabajo remoto se han tenido que implementar métodos de relacionamiento con los estudiantes, participaciones y debates de temas en clase. Incentivar la participación en la formación es una tarea que trae un mayor esfuerzo. Además, la formación no es sólo de conocimientos, sino de valores y principios que deben ser transmitidos en el quehacer del docente y que traspasan un comportamiento en la vida cotidiana del alumno”, añadió la encargada de la facultad.

 

De esta manera, considera que lo más difícil o complicado de enseñar a través de una pantalla es mantener la atención necesaria que permita una participación activa para la formación de los estudiantes. “Mi mayor motivación al asumir el reto de tener que enseñar a través de plataformas digitales siempre va a ser llegar no sólo a la mente de nuestros jóvenes con reflexiones, análisis y aplicación del conocimiento impartido para su desarrollo profesional, sino también ayudarles a que se conviertan en mejores personas y aporten a la sociedad, a su comunidad, a su familia y a sí mismos”, afirmó la docente y magíster en Derecho.

 

Por último, pero no menos importante, Rodríguez sostuvo que “la universidad es una comunidad que siente, ríe, que comparte y llora, que lucha por alcanzar sueños. Cada rincón de la Autónoma está lleno de esos sueños de nuestros estudiantes, el relacionamiento cara a cara nos permite percibir de manera inmediata su actitud por la vida, sus expectativas y sus metas. Las clases presenciales permiten ese intercambio docente-estudiante que llena de calor humano y que es importante para la formación de seres humanos y futuros profesionales, pero la adaptación al cambio es la premisa de hoy”, aseguró.

 

Desde la Facultad de Ingeniería hablamos con el Ingeniero Electrónico Kelvin Beleño, quien nos comentó que la dinámica del docente se ha cambiado de forma radical, debido a que antes de pandemia el contacto con los estudiantes era muy directo y de primera mano se podían conocer sus necesidades. “En estos momentos, con el tema de la virtualidad tenemos la cámara y podemos ver a los jóvenes, pero solo en algunos casos por ciertos inconvenientes con las conexiones. Bajo esta condición no es tan sencillo tener un mayor acercamiento con el estudiante, no se puede ir un poco más allá de lo académico y llegar a lo personal que también es importante para saber qué necesitan”, explicó el docente.

 

“Sin embargo, esto nos ha permitido revolucionar un poco el tema de la educación. Por ejemplo, el programa de Ingeniería Mecatrónica es casi que un 100% la parte práctica y se hace casi que estrictamente necesario el estar en los laboratorios para enseñar muchas cosas, pero en ese aspecto nosotros hemos buscado respaldarnos con herramientas de simulación para acercarnos un poco más a lo que son los procesos reales desde los laboratorios. Y bueno, la verdad es un reto que estamos asumiendo como tal”, agregó.

 

Beleño indicó que anteriormente había trabajado de manera virtual en procesos investigativos, por lo que considera que no ha sido completamente difícil adaptarse a la modalidad. “Yo me acerco uno a uno a mis estudiantes para que no sea solo la entrega de un trabajo y ya, sino que trato de sentarme y conectarme con ellos para identificar las falencias y conocer las fortalezas a partir de las actividades que desarrollan”, añadió el ingeniero.

 

Además, el educador manifestó que le hace falta la interacción personal y sobre todo el espacio laboral tan agradable entre los compañeros. “El poder llegar a saludar a los otros docentes y dar un abrazo fraterno es bastante extrañable en estos momentos y también con los estudiantes el tener la oportunidad de mirarlos a los ojos y conocer todo lo que los rodea a ellos, pero bueno Dios proveerá y seguramente esto pasará pronto. Confío en que volveremos a vernos, volveremos a trabajar juntos y nos abrazaremos nuevamente”, concluyó Kelvin Beleño.

 

El docente de Mercadeo y conferencista Carlos Grande, quien está vinculado a la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Autónoma del Caribe, sostuvo que la pandemia cambió el rol de los profesores al enfrentarse a varios cambios y transformaciones casi que de un día a otro. “Yo me acuerdo que yo estaba en mi oficina y de repente nos mandaron para la casa. En ese momento eso produjo mucha angustia porque no teníamos coordenadas de lo que pasaría a futuro. De a poquito nosotros los docentes nos hemos adaptado a esta nueva estrategia de la virtualidad y gracias a Dios hemos llevado el proceso adelante y podríamos decir que cada vez estamos mejor”, explicó.

 

Según el docente, los primeros meses fueron un poco pesados, pero el trabajo en equipo fue de gran importancia. “Me sentí con un respaldo muy grande porque la Universidad se portó a la altura. Nos dio la libertad para la escogencia de las plataformas y estuvieron muy al pendiente de nosotros. Los estudiantes también tuvieron un comportamiento MUY a la altura, y nos entendían. Las clases las sacamos adelante hasta que fuimos agarrando el ritmo. Además, desde la dirección del programa recibimos el respaldo necesario, el director estuvo siempre en todo momento y los profesores nos llamábamos y nos explicábamos lo que no supiéramos. Cada uno aportaba su granito de arena”, añadió Carlos Grande.

 

También explicó que la motivación tras enfrentarse a enseñar virtualmente es la docencia, después es la vía, ya sea presencial o virtual insistió en que hay que darlo todo. “Si luego uno tiene algún errorcito en las plataformas, los chicos comprenden porque saben que uno está haciendo lo posible, brindando todo y dando el máximo para que la cosa salga bien, lo mismo que cuando era presencial. El fondo no cambió y sigue siendo el mismo: la calidad de la educación y la seriedad. Realmente esto no es para la gente que está de paso, debe gustarte lo que haces. Es para las personas que les gusta estar con los estudiantes y enseñar”, argumentó.

 

“A los chicos hay que consentirlos, tratarlos bien y apoyarlos porque les tocó una parte muy difícil de la pandemia, ellos son muy jovencitos. Lo fundamental es que los chicos se encuentren bien. Yo veo que tengo una asistencia casi perfecta en las clases, pero siempre abro con temas que los motiven. La idea no es dar una clase monótona y así porque si, sino más bien buscarle la fibra y al mismo tiempo que los estudiantes se sientan contentos, que presten atención. A veces hay un poquito de agotamiento y hay que ser flexibles con algunos cortes dentro del horario”, manifestó el docente.

 

Carlos Grande precisó que extraña el contacto físico, tomarse un café con sus compañeros, estar en la oficina con sus estudiantes, hablar con Adelita, las reuniones, el poder compartir con sus colegas y en general toda la Universidad. “Extraño bastante la parte presencial, sin embargo, eso no implica que uno no haga el trabajo en su casa a la perfección. La verdad si pudiera elegir prefiero la institución, pero bueno no se puede. Nosotros manejamos una población muy grande y ese contacto directo no se puede. Las decisiones de rectoría han sido excelentes. Resalto mucho el apoyo que tuvimos de los directivos y los estudiantes porque honestamente ha sido muy grande. Extraño muchísimo lo presencial, pero hay que someterse al cambio y ser conscientes de la situación”, ultimó el educador.

 

Desde la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño nos acompañó la docente del programa de Diseño de Modas, María Fernanda Coronado, quien desde su experiencia relató que al principio se vieron confusos por la situación, pero después adaptaron los métodos necesarios a implementar para poder mejorar el aprendizaje de los estudiantes. “Hemos aprendido a desenvolvernos con otras herramientas, pero quizás nos ha afectado la parte del estrés laboral y de pronto los seguimientos a los estudiantes al ser más complejo. Sin embargo, haciendo uso de la virtualidad y la tecnología se han logrado cosas interesantes y romper muchas barreras”, precisó la diseñadora.

 

“Al comienzo nos dio un poco fuerte porque estábamos acostumbrados a las clases presenciales y no hacíamos uso de algunas herramientas que ya teníamos, pero haciendo uso de ellas y aprendiendo a conocerlas se nos facilitó un poco más el trabajo. Yo doy clases muy prácticas como son los procesos textiles, entonces quizás ahí me costó reinventarme con respecto a las metodologías, de cómo podía organizar los talleres, las clases que fueran totalmente sincrónicas para que ellos pudieran ver los procesos. Como no estoy en el taller de la Universidad, me tocó organizar mi espacio, mi vivienda. De manera que pudiera tener una especie de taller y poderles mostrar a ellos toda esta parte de los procesos textiles”, agregó Coronado.

 

La docente indicó que le gusta que los estudiantes participen en la clase, ya que al hablar únicamente ella, siente que los puede aburrir o hacer que simplemente no la escuchen. Coronado enfatizó en que hace presentaciones, pero con pequeños cortes en donde los estudiantes van retroalimentando y asigna notas apreciativas para que los jóvenes estén atentos a la información que les brinda.

 

“Invito a los estudiantes a que abran sus cámaras y muestren, por ejemplo, si estamos haciendo proceso de teñido, yo aquí en mi casa en la cocina trabajando los teñidos y ellos allá con sus cámaras encendidas también haciendo sus teñidos al mismo tiempo. La idea es poder ver lo que ellos están haciendo y no dejarles el trabajo para que los hagan solos en casa, sino hacerlo de la mano todos juntos. Incluso, yo he podido aprender cosas nuevas y diferentes de los estudiantes porque hemos estado en un proceso de exploración y de experimentación. Entonces, implemento mucho lo que es el trabajo en clase y práctico”, explicó María Fernanda Coronado.

 

Igualmente, habló acerca de lo complejo que ha sido dividir su tiempo entre las obligaciones y su hogar. “Las tareas administrativas, las clases y cuidar de mi bebé fue un poco complicado al inicio de la pandemia, pero ya con el tiempo logré equilibrar las actividades y las prioridades porque las voy organizando y ya hoy en día me acuesto más temprano y el domingo me desconecto por completo y comparto con mi familia”, dijo.

 

“Amo y me apasiona mi profesión y las materias que yo imparto. Me encanta la parte de los procesos textiles y me gusta que mis estudiantes se lleven todo ese conocimiento que yo sé, para hacer de ellos mejores profesionales”, añadió.

 

Por otra parte, María Fernanda afirmó que extraña el contacto directo con los estudiantes, puesto que también está la parte emocional y no solo la parte laboral. “Tengo alumnos que no he conocido presencialmente, pero les tengo cariño y los he aprendido a conocer, tanto así que ya no tengo que ver sus nombres, sino que con la voz ya puedo reconocerlos”, finalizó la profesional de Uniautónoma.

 

La Universidad Autónoma del Caribe valora el esfuerzo, la dedicación de sus docentes y estudiantes. Por eso nuestra Casa de Estudios brinda los espacios y las herramientas necesarias para que las clases tengan un desarrollo normal dentro de la virtualidad. Extrañamos que caminen por nuestros pasillos y que compartan sonrisas, pero guardamos la esperanza de que nos volveremos a encontrar porque #CreemosEnLaEducación y en sus sueños. MMG

 

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