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Con un premio de 24 millones de pesos y una distinción a 15 emprendedores, la unión temporal entre la Universidad Autónoma del Caribe, la firma constructora internacional Idom, la Cámara de Comercio y Colciencias, cerró el programa Sistemas de Innovación Empresarial, en el que participaron 15 empresas del Departamento del Atlántico.

El programa se creó con el fin de ayudar a las empresas a construir innovación empresarial de manera sistemática, “y brindarle grande beneficios al sector empresarial contribuyendo con las diferentes metas que se ha trazado el país de aumentar el 1% en ciencia, tecnología e innovación, y que de ese 1% haya un 50% proveniente de sector privado”, expresó Alicia Garavito, coordinadora de la estrategia de sistemas de innovación de Colciencias.

Uniautónoma, a través de este proyecto, no sólo transfiere sino que recibe información tanto del contexto y sus necesidades como del sector productivo, y asimismo se promueve la participación de los estudiantes con proyectos misionales que tiene la institución en la construcción de departamento, ciudad y país.

La Vicerrectora de Investigación, Liney Manjarrés, considera que a partir del desarrollo de este tipo de programas se les brinda a los estudiantes un sello diferenciador, debido que el joven cuenta con una relación directa con el mundo laboral. “Ese desarrollo fuera de la aulas y el ámbito académico hacia los diferentes sectores de la economía real le brinda un sello diferenciador a nuestros estudiantes y futuro egresado”, destacó la Vicerrectora.

Durante el desarrollo de este programa los representantes de las empresas trabajaron en una estrategia de innovación. “Desde ahora todos tienen un ambiente para innovar, por eso es importante que los proyectos que desarrollaron empiecen a conectarse y aporten a este proceso”, expresó Paola Vargas, representante de Colciencias.

Hernando Trinidad, representante de la Cámara de Comercio, hizo una invitación a todos los asistentes para que sigan desarrollando estrategias para que la ciudad crezca en materia de innovación. “Continúen pensando en grande, que el conocimiento adquirido durante este programa haga que Barranquilla no sólo sea la Puerta de Oro de Colombia, sino que se vuelva la puerta de la innovación”, expresó Trinidad.

Asimismo, Oscar Lacouture, representante de la Agencia Fuller, hizo una invitación a todos los gerentes que participaron en este proyecto. “Fuller es una agencia pequeña, y no sabíamos de qué forma incorporar el componente innovador, pues existen muchas empresas dedicadas a la comercialización, por eso quiero hacerles una invitación a todos los gerentes debido a que el tamaño de la compañía no es ningún inconveniente para innovar, es importante la participación de todos los empleados, pero sobretodo del jefe, porque es él quien vela por el desarrollo de su organización”.

Además, se realizó una condecoración a 15 líderes ‘Wow’ de las diferentes compañías que estuvieron presentes en la realización de este proyecto. Asimismo, se le otorgó un premio de 24 millones de pesos a la Agencia Fuller, para la financiación y mejoramiento de la estrategia de innovación propuesta por la compañía.

“Quiero agradecer a todas las entidades que hicieron posible este programa, y por la guía que nos brindaron a lo largo del curso, debido que al principio no sabíamos cómo innovar desde nuestra pequeña empresa, pero luego nos dimos cuenta de que si se puede innovar, y que el tamaño de la organización no es relevante en materia de innovación”, expresó Lacouture.

Publicado en Noticias Generales

Alrededor de 200 personas agrupadas en 40 familias, vieron por primera vez una bombilla encendida.

Jesús Ricardo Rosales y Juan Carlos Pérez, estudiantes de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Autónoma del Caribe, lograron que la ranchería Wayuu Tutchón por primera vez cuente con el servicio de energía eléctrica gracias a su proyecto de grado titulado ‘Desarrollo de Prototipo Eólico Generador de Energía Eléctrica’.

Aunado a lo anterior, la Uniautónoma también se vinculó a esta causa con la donación de dos abanicos, pinturas para que la infraestructura de la escuela tenga una mejor vista y útiles escolares para los niños.

El proyecto consta de un generador eólico que consiste en una hélice que se mueve a la velocidad del viento y pone en función un alternador que carga unas baterías, las cuales permiten que unos inversores AC transformen la energía y se envíe tanto a la escuela como al centro de reuniones.

A la entrega de este prototipo eólico generador de energía eléctrica asistieron, además de los estudiantes, los docentes del Programa de Ingeniería Mecatrónica Kelvin Beleño y Saúl Pérez Pérez; la directora de Alianza Estratégica María Elena Mejía y Leidy Osorio, de Vicerrectoría de Investigación.

El profesor Alberto Fuentes Granadillo expresó unas palabras de agradecimiento por toda labor desarrollada en beneficio de su comunidad, especialmente por la escuela donde dicta clases “Estamos contentos por ese aporte que nos están dando, tanto para la comunidad como para el colegio, ya que se nos hace más fácil trabajar en la parte tecnológica. Ahora podemos mostrar videos sobre una clase, porque ahora sí contamos con el medio, que es la energía eléctrica”.

Con este proyecto se facilita en gran medida las actividades cotidianas de la comunidad, pues sus habitantes no podían cargar sus celulares diariamente y tenían que enviarlos hasta Riohacha. Muchas veces duraban hasta más de varios días para poder usar nuevamente esta herramienta tecnológica.

“Sólo podíamos usar los teléfonos para llamadas de emergencia. Para que la carga durara más tiempo teníamos que enviar los teléfonos hasta Riohacha para que pudieran ser cargados… a veces durábamos hasta más de tres días para poder tener otra vez los celulares cargados, pero ahora, gracias a estos jóvenes podremos cargar diariamente nuestros celulares”, resaltó Deisy Pinto, habitante de la comunidad.

Con bailes típicos, comida tradicional de la comunidad y una pequeña explicación sobre sus trajes y sus maquillajes, los habitantes de la comunidad expresaron su agradecimiento al alma mater y a los estudiantes que desarrollaron su proyecto.

La directora de Alianzas Estratégicas, María Elena Mejía, enfatizó que se sentía orgullosa de poder estar presente en la entrega de este prototipo eólico, debido a que para ella es un privilegio poder compartir con esta comunidad. “Aquí se cumple una de las funciones de una institución educativa, que sus estudiantes tomen sus conocimientos y los pongan en práctica en obras como estas”.

Por otro lado, el estudiante Jesús Ricardo Rosales cuenta que antes de ejecutar este proyecto y generar energía eléctrica para esta comunidad, estaban desarrollando otro proyecto, pero tuvieron una serie de inconvenientes. “El papá de mi compañero vio que esta población no contaba con el servicio de energía y nos propuso que desde la ingeniería hiciéramos hacer algo que favoreciera a la comunidad, y así fue cómo surgió la idea”.

Por su parte, el estudiante Juan Carlos Pérez dice sentirse agradecido con todo el apoyo que recibieron por parte de Uniautónoma para el desarrollo de su proyecto de grado que favorece a los habitantes de la comunidad de Tutchón.

“Quiero agradecerle a la universidad por todo el apoyo que nos ofrecieron, y que gracias a todos los conocimientos que recibimos hoy pudimos realizar una obra como esta. Además, me siento orgulloso de haber contribuido a la mejora de calidad de vida de una comunidad”, expresó Pérez.

Los jóvenes estudiantes esperan que este proyecto se pueda masificar y pueda llegar a otras comunidades de la etnia Wayuu, que se encuentran en las mismas condiciones y poder mejorar su calidad de vida, y contribuir no sólo para el servicio de energía eléctrica, sino que puedan obtener agua potable.

En ese sentido, el profesor e Ingeniero del programa de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Autónoma del Caribe, Kevin Beleño, recordó que para la institución es muy importante que los estudiantes realicen este tipo de proyectos, ya que “en nuestra alma mater no sólo formamos profesionales, sino que formamos personas útiles para la sociedad, es decir, personas que no sólo piensen en comprar una máquina, sino que generen un impacto positivo dentro de una sociedad, y más en comunidad tan vulnerable como lo es la comunidad Wayuu”.

Asimismo, el profesor Saúl Pérez Pérez, quiso extender una invitación a los demás compañeros y a la institución a seguir trabajando en esta comunidad. “Aquí se ven muchas necesidades, es importante que sigamos trabajando para que no sólo esta comunidad, sino muchas otras, puedan mejorar su calidad de vida”, destacó Pérez Pérez.

Estos proyectos se realizan con la participación de diferentes áreas institucionales como la Vicerrectoría de investigación, Alianzas Estratégicas, entre otras, y se continuará gestionando como aporte al compromiso que tiene la institución de transformar vidas, y mejorar la calidad de vida de las diferentes comunidades que hasta el momento no cuentan con estos servicios.

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