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PosCovid - 19 y Salud Mental

Martes, 23 Marzo 2021 07:31
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Tras un año de haber enfrentado una situación de salud pública tremendamente impactante como la pandemia por Covid-19, emerge una tendencia que considera la situación actual como postpandemia, asociada tal vez, con el inicio del proceso de vacunación y el balance de algunos sectores sobre los aprendizajes que se han logrado a la fecha. Ello no elude, las crecientes cifras de los últimos días, que nos recuerdan que nos encontramos en un punto crítico donde hay que mantener o mejorar las medidas de protección a la población.

 

Frente a los aprendizajes alcanzados, hoy podemos afirmar con evidencia, que la salud mental es tan importante como la salud física, que una buena gestión gubernamental combinada con un sistema de salud robusto y una adecuada respuesta ciudadana, pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

 

En los albores de la pandemia, fueron frecuentes las quejas por síntomas como: miedo persistente a enfermar o morir, incertidumbre, frustración e impotencia, problemas para conciliar el sueño, consumo de sustancias psicoactivas como alcohol y drogas, conflictos familiares, dolores físicos, sentimientos de soledad y desamparo, entre otros. Esto lo ratifico el Ministerio de Salud cuando reporto desde la línea 192, alrededor de 1.630 atenciones en salud mental durante el período de aislamiento preventivo del 2020. Siendo la ansiedad, el estrés y la violencia intrafamiliar los principales motivos de la atención.

 

Estas consecuencias bien pudieron estar asociadas tanto al riesgo de exposición y contagio de sí mismo y de los seres queridos, a la ausencia o sobre exposición a noticias relacionadas con la pandemia, como al proceso de ajuste asociado a las medidas de restricción de la libre movilidad y distanciamiento social. Malestares que pudieron ceder con el paso del tiempo con o sin la ayuda de conductas de autocuidado.

 

Infortunadamente, no todas las personas lograron adaptarse a la llamada “nueva normalidad” y los problemas y trastornos mentales hicieron su aparición. Vale anotar que para que esto ocurriera, deben participar en la ecuación factores biopsicosociales que se constituyen en condiciones de vulnerabilidad para el sujeto. Dicho en otras palabras, si existía una historia de problemas o trastornos mentales, aspectos biológicos y/o problemas psicosociales previos a la pandemia, las nuevas condiciones crearon un contexto propicio para enfermar o recaer.

 

En un estudio realizado en el territorio nacional por la Universidad Autónoma de Barcelona y el Colegio Colombiano de Psicólogos entre otras instituciones, se identificaron síntomas de ansiedad (27%), somatización (32%), soledad (21%) y depresión (34%) en una muestra de cerca de 1.400 personas de la región caribe.

 

Aunque el estudio mencionado no sólo pretendía identificar los efectos en la salud mental y estilo de vida durante la pandemia sino aportar datos sobre los efectos positivos en la salud mental (relaciones con los demás, fuerza personal, cambio espiritual, nuevas oportunidades, aprecio por la vida, resiliencia), la situación alerta sobre las necesidades de la población afectada, sin mencionar a las personas que experimentan los efectos neuropsicológicos del Covid, quiénes desmejoraron sus condiciones laborales y salariales, los que perdieron a uno o varios seres queridos, las personas de la tercera edad, los profesionales sanitarios, entre otros.

 

Por todo lo anterior se espera que los entes territoriales de la región fortalezcan sus equipos de atención psicosocial, que los planes de los consejos de salud mental se articulen con el anterior escenario y trabajen sobre datos emanados no sólo de investigaciones sino de los reportes de los prestadores de servicios de salud. Asimismo, que tanto el sector privado como el público privilegien acciones e inversión para la promoción de la salud mental y la generación de conocimiento que pueda traducirse en herramientas de intervención y rehabilitación psicosocial, así como en contenidos útiles para la educación de la comunidad.

 

Es muy importante reforzar que la salud mental es más que la ausencia de un trastorno, que implica mantener estilos de vida saludables, buenas relaciones sociales, aportar activamente a la sociedad y contar con estrategias que nos permitan afrontar las circunstancias de la vida.

 

No es cuestión de excentricismo ni de clase social, dedicar un poco de tiempo al cuidado de nuestra salud mental; al reconocimiento de nuestras emociones, a incorporar prácticas de autocuidado en nuestra vida diaria, tampoco es cuestión ajena, pensarnos como partícipes de una sociedad democrática, capaz de exigir un servicio de salud acorde con las imperiosas necesidades que nos deja la pandemia. Betty Ruiz Ruiz, directora del programa de Psicología de Uniautónoma.

 

 

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