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¿Seremos Biónicos? Un diálogo hacia donde vamos cómo sociedad, en entrevista con el director de Investigación y Transferencia, Pablo Bonaveri

Viernes, 18 Diciembre 2020 11:52
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El experto mundial en biónica exterma, Hugh Herr, mencionó alguna vez que “Cada humano tendrá muchas formas de aumentar su cuerpo para mejorar la experiencia cognitiva y física. En ese futuro, cada individuo será el diseñador de sí mismo". Con sus palabras crudas y difíciles de asimilar, vale la pena cuestionarnos hacia dónde vamos cómo seres humanos y ¿Qué se desarrollará para nosotros en el fruto cercano?, bien, para hablar del tema está el director (e) Dirección de Investigación y Transferencia de la Universidad Autónoma del Caribe, Pablo Daniel Bonaveri, graduado cómo Ingeniero Mecánico, con una especialización en sensórica, MPS y Robótica, una Maestría en Ciencias y Doctor en Ingeniería (Sistemas Mecatrónicos).

 

¿El ser humano es vulnerable?, pregunta que amplía el espectro para adentrarnos en el campo de esta temática, por su parte, el ingeniero Pablo Bonaveri responde que el término vulnerable se asemeja a ‘condicionamiento’ y lo explica de la siguiente manera:

 

“Partiendo del hecho de que el ser humano, definido por Aristóteles como animal racional y como animal social o político, donde la esencia de su naturaleza está en su racionalidad y en su sociabilidad, se hace necesario estudiarlo como “ser y entorno social”, de manera que la sociedad no se opone a la naturaleza, sino que es un desarrollo de la misma, logra desarrollar el lenguaje de comunicación. Ese ser social, que ha ido modificando su relación con el medio natural en el que vive, en su afán por mejorar la calidad de vida, en función de su necesidad y evolución, ha ido transformando la realidad de acuerdo con sus necesidades y expectativas, creando así lo que con propiedad podemos llamar “mundo artificial”, el cual hace parte substancial del ambiente sociocultural y se comporta muchas veces como una verdadera interfaz entre el hombre y el mundo natural”, dice en primer lugar.

 

Bonaveri explica que el progreso desde el punto de vista socioeconómico es desarrollo, es el avance de algún o algunos individuos, hacia condiciones de bienestar, que se alcanza de manera paulatina.


“A lo largo de la historia de la humanidad, estos desarrollos tecnológicos han producido, cambios trascendentales en la sociedad. Las invenciones tecnológicas han mejorado nuestra calidad de vida y lo más importante es que junto con este desarrollo tecnológico se ha cambiado la forma de pensar, se ha avanzado hacia una mentalidad abierta, tan necesaria en esta economía global. Entonces, al revisar la historia de la sociedad humana, esta nunca estuvo tan condicionada por los desarrollos tecnológicos ni depende tanto de la tecnología como en la actualidad. De allí que, estos avances plantean expectativas muchas veces diferentes, desde quienes piensan en un crecimiento ilimitado, que permitiría a todos vivir en la abundancia, o los que sin ser tan optimistas confían en un futuro prominente, con un incremento de la calidad de vida, resultado de los progresos científico-tecnológicos, hasta los que observan en esos progresos una deshumanización del hombre y un futuro incierto, debido, entre otras causas, a la degradación del medio ambiente y al agotamiento de los recursos naturales, al no poder mantener su autosostenibilidad”.

 

Así mismo citó a Krishnamurti, en su libro El Arte de Vivir. (Life Ahead) de 1960, donde se plantea que todas las personas están condicionadas por sus vivencias, por sus circunstancias y por lo tanto “son defectuosas” porque han sido formadas por personas y culturas “defectuosas”.

 

Biónica Humana.

En este sentido, el profesor considera que la biónica en los seres humanos empezó a jugar un papel importante nada más y nada menos que por el deseo de este mismo ser humano por mejorar su calidad de vida.

 

“Directores de cine y televisión han intentado plasmar su visión de los futuristas desarrollos científicos y tecnológicos a través de series y películas, es así como aparecen los “Héroes de aquellos tiempos”, El Hombre Nuclear, era una serie de televisión norteamericana, de ciencia ficción, emitida entre 1973 y 1978. La serie estaba basada en la novela Cyborg de Martin Caidin. La trama gira acerca de un astronauta y piloto de pruebas quien sufre un terrible accidente durante un vuelo experimental, a consecuencia del accidente, los médicos deben amputarle ambas piernas y el brazo derecho, perdiendo también la visión del ojo derecho a causa de una infección. Estos nuevos miembros, potencias sus piernas y brazos, dándole una fuerza increíble, además de una gran velocidad y la capacidad de tener visión telescópica e infrarroja, se presentó también "The Bionic Woman" quien era la antigua novia de Steve, el protagonista anterior, pero a causa del accidente también en ella se produjo el reemplazo biónico, pero debido a un rechazo biológico ella falleció. Estos episodios dieron origen a un spin off, una empresa de base tecnológica con la cual comenzaron a desarrollarse las prótesis biónicas… Para reflexionar, ya entre 1973 y 1978 se hablaba de cyborg, criogenia o biónica, para reemplazar miembros amputados u órganos dañados, aunque las primeras prótesis mecánicas datan de la época de los soldados romanos”, bosqueja Pablo Bonaveri.

 

Hugh Herr, ingeniero y profesor de biofísica decía también que “la biónica nos hará cuestionarnos lo que significa ser humano”, el Phd en ingeniería Pablo Bonaveri da sus opiniones sobre esta premisa diciendo que “este sin duda que es un punto de vista muy similar al de los Humanity+, antes llamados Transhumanistas… Los transhumanistas llevan su amor a la tecnología más allá de los límites de la imaginación, visionan un futuro que dará solución a nuestros problemas, ya que para ellos la evolución no ha culminado con el Homo sapiens, sino que este es un mero eslabón en la cadena hacia algo superior, el inicio de una nueva especie. En ese humano del futuro, la convergencia de la tecnología, la ciencia y el pensamiento racional, será la clave para dirigir la evolución de forma autoconsciente, de que se transformen en seres que tengan la posibilidad, a voluntad, de expandir sus capacidades hasta devenir en posthumanos”.

 

“Los transhumanistas están convencidos de que, aplicando de manera consciente y dirigida el poder de la ciencia y la tecnología, se podrá alcanzar el mayor grado de evolución e incluso hasta detener el envejecimiento y si es posible revertir, extendiendo indefinidamente el tiempo de vida en busca de la inmortalidad. Van más allá del clásico pensamiento humanista, al pretender moldear las sociedades hacia la libertad y la democracia, por medio de la educación y el libre pensamiento, a la trascendencia de la humanidad hacia la mejora del propio cuerpo humano, confían en la más avanzada tecnología para lograr este objetivo, siendo sus puntales la nanotecnología y la electrónica de vanguardia, la neurocirugía y las técnicas de implantes, los nuevos materiales configurados a nanoescala, la física cuántica y la biología molecular”, Bonaveri apuntó también a la los miembros de la World Transhumanist Association, quienes redactaron hace tiempo la Declaración Transhumanista, que entre otras líneas dice:

 

“En el futuro, la humanidad mutará radicalmente gracias a la tecnología. Nosotros, los transhumanistas, prevemos la viabilidad de rediseñar la condición humana, incluyendo parámetros tales como el envejecimiento, las limitaciones de los intelectos humanos y artificiales, la psicología indeseable, el sufrimiento, y nuestro confinamiento al planeta Tierra. La investigación sistemática debe enfocarse de acuerdo a esos desarrollos venideros y sus consecuencias a largo plazo”.

Hombre biónico 2.jpeg

 

Para la muestra un botón.

La migraña, un desorden neurológico que se forma en un dolor de cabeza intenso, ya tiene una llamativa solución en fabricación gracias a la inteligencia artificial (IA), el propósito de la start-up tecnológica BrainGuard, creadora de una herramienta capaz de predecir el dolor de la migraña con una antelación media de veinticinco minutos y una precisión del 75 %. en una pulsera se efectúa la monitorización continua de la temperatura corporal, el ritmo cardiaco o el ritmo del sueño, entre otras variables, permitiéndole al aparato reconocer anomalías en tiempo real e informar de una próxima migraña.

 

“Ya lo he respondido antes, ¡La sociedad humana nunca estuvo tan condicionada por los desarrollos tecnológicos ni depende tanto de la tecnología como en la actualidad!”, esbozo el docente investigador Pablo Bonaveri.

 

“Los desarrollos tecnológicos han marcado importantes cambios en la sociedad. La Primera Revolución Industrial de 1765, estuvo caracterizada por la mecanización impulsadas por agua y energía de vapor; en 1870 comenzó la Segunda Revolución Industrial usando la energía eléctrica para la producción en masa; luego vino la Tercera Revolución Industrial de 1969, la cual utilizó la electrónica y la informática para automatizar la producción; evolucionando hasta llegar a la cuarta revolución industrial o industria 4.0, reconocida por sistemas físicos cibernéticos, internet de las cosas, la nube, Big Data, la realidad virtual y la realidad aumentada, como también por otras tecnologías emergentes; se está desarrollando a gran velocidad, impulsada por una amplia gama de nuevos avances no solo en el ámbito digital, sino también en el ámbito físico y en el ámbito biológico, sin olvidar además, que no se limita a la innovación de un producto o servicio, sino que se trata de innovar sistemas enteros. Lo importante es concientizar a hacer un uso racional de estas, de tal modo que sus tecnologías y sus instituciones sociales no interfieran la capacidad inherente a la naturaleza para mantener la vida, a través del desarrollo de una cultura con enfoque sistémico para construir comunidades sostenibles en sus aspectos sociales, éticos, biológicos, científicos, tecnológicos y ecológicamente hablando”, añadió después.

 

¿Qué repercusiones traerá todo esto?

Aunque dentro de la medicina se rescaten gratos avances sobre terapia genética con el uso de la nanotecnología y la utilización del genoma humano, Pablo Bonaveri reúne las palabras de algunos nobeles, entre los cuales destaca James Watson, Premio Nobel de Fisiología, de 1962, que dijo “En realidad, nadie tiene agallas para decirlo, pero si supiéramos cómo añadir genes para fabricar seres humanos de mejor calidad, ¿Por qué no íbamos a hacerlo?”, en el mismo orden a Gerald Sussman, Professor of Electrical Engineering at the Massachusetts Institute of Technology, MIT, quien mencionó “No pienso que haya llegado el momento, pero está cerca. Me temo que, por desgracia, pertenezco a la última generación que va a morir”.

 

“Esto nos lleva a revisar en qué consiste aumentar la duración de la vida y se sabe, que no se da bebiendo el “elixir de la larga vida”, sino: 1) Usando ingeniería de tejidos y células madre para crear nuevos órganos, cuando los viejos se desgastan. 2) Potenciando los mecanismos de respiración celular, para poner en hora el reloj biológico. 3) Modificando los genes que pueden frenar el proceso de envejecimiento, utilizando terapia génica. 4) Manteniendo un estilo de vida saludable. 5) Utilizando nanosensores para detectar enfermedades antes de que se conviertan en problema”, complementó el profesor Bonaveri.

 

Todas las respuestas dadas por el docente investigador Pablo Bonaveri aluden principalmente a su libro “Ciencia, Tecnología, Sociedad Global y Medio Ambiente. Elementos para el desarrollo de una cultura con enfoque sistémico, en la construcción de comunidades ecológicamente sostenibles”, de la casa editorial Uniautónoma publicado en 2010. Y aunque todavía no se toca fondo explorando las capacidades que tiene este campo el profesor Bonaveri añade que:

 

“Cabe que reflexionemos sobre algo tan natural hoy día, como el uso de implantes de silicona en mujeres para mejorar la estética, o el de un balón gástrico, como así también de dientes, hasta la necesidad de implantar un marcapasos o un audífono coclear, para salvar o mejorar la calidad de vida, lo que ya es normal y necesario; entonces; ¿por qué no poder mejorar las capacidades físicas, intelectuales y psíquicas? Pensemos en una persona que en un accidente sufrió daño en la médula espinal, pero sus miembros y cerebro están bien, ¿está condenado a vivir cuadripléjico?, ¿o será que esa comunicación interrumpida por la lesión, puede superarse mediante una interfaz (hombre-máquina)? ¿Y ahora que el cerebro está mapeado, pensar en ampliar las condiciones intelectuales es ilógico?”, se pregunta.


“Hoy en día, reemplazar miembros amputados o hacer partes del cuerpo biónicas se está convirtiendo en realidad. La prótesis mioeléctrica y la interfaz cerebro-máquina, permiten mover de una manera más natural y compleja, el miembro artificial sin necesidad de pulsar ningún botón. Para implantar esta prótesis es necesario que se localicen en el miembro dos músculos antagonistas, uno que realice flexiones y otro que haga extensiones de ese brazo, mano, pie o pierna. Se conectan ambos músculos con la prótesis y mediante rehabilitación fisioterapéutica se trabajan de manera que se “aprenda” a contraer cada músculo para flexionar o extender según interese”, y se responde de inmediato.

 

Mujer Biónica.jpeg

 

Algunas conclusiones.

“Tanto mis libros como los artículos que tengo están escritos basados en revisiones bibliográficas profundas y en la experiencia de más de veinte años en investigación en robótica y biomecatrónica principalmente. Esto me ha llevado a desarrollar cuatro patentes de invención y diez softwares en estas áreas, y a lograr varios reconocimientos; pero siempre he tenido claro que la ciencia y la tecnología deben estar al servicio de la humanidad, que deben mejorar la calidad de vida, no condicionarnos. Por otro lado, tampoco debemos jugar a ser Dios, y con esto no digo que la ciencia y la fe se contradigan, como decía San Agustín: “creer para comprender y comprender para creer”. Por eso es fundamental tomar conciencia de este cambio substancial; en el que pasamos de un esquema en donde lo preponderante era la energía, a otro en el que la supremacía pasa por el conocimiento, manifestado en el capital intelectual. Donde en las últimas décadas hemos acumulado más conocimiento que en toda la historia de la humanidad”, afirmó el docente.

 

Y finalmente para cerrar este capítulo aseveró que aunque hemos evolucionado hasta llegar a una nueva revolución industrial 4.0, reconocida por sistemas físicos cibernéticos, internet de las cosas, él sigue y se mantiene creyente fiel del desarrollo de una cultura con enfoque sistémico, el cual permita seguir construyendo comunidades abiertas al cambio, a los desarrollos tecnológicos, sostenibles en el conocimiento, diseñadas de tal modo que sus tecnologías mejoren la calidad de vida de las personas y sus instituciones sociales no interfieran la capacidad inherente a la naturaleza para mantener la vida. DHS

 

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