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Las formas de vida materiales, sociales e ideacionales de los pueblos, las sociedades y los grupos humanos, es a la vez universal y particular, múltiple y diversa en la experiencia humana, En línea con la tradición es un evento que expone la cultura caribe entendiendo sus danzas, sus vestimentas y la historia que se encuentra en sus letras.

 

Siendo la tradición una construcción social que cambia temporalmente, de una generación a otra; y espacialmente, de un lugar a otro, se entrevistó a Mónica Ospino, directora de danza de las Farotas De Talaigua, y a Jhon Mancera, director semillero también de las Farotas de Talaigua, ambos compartieron sus experiencias, vivencias y reflexiones desde el Teatro Mario Ceballos Araujo de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

El Teatro Mario Ceballos regresó a la vida trayendo el color y el baile a su escenario por cuenta de la danza ejecutada por hombres con vestimentas femeninas, personajes que cada año conmemoran la leyenda de los guerreros Farotos que vengaron a sus mujeres.

 

En esta danza, de flores y corazones solo los hombres bailan, es una actividad masculina donde los hombres se maquillan y diseñan sus vestuarios, esta acción tiene que ver con la historia que se cuenta, la cual relata el heroísmo de los indígenas farotos quienes vivían en Mompox, en departamento de Bolívar, y específicamente en el pueblo de Talaigua.

 

Los españoles, quienes se vieron atraídos por esta zona rica en oro, no solo acecharon sus tierras, sino que cuando los hombres de la tribu salían a cazar, los invasores entraban en sus chozas para violar a sus mujeres, prostituir y vender a las niñas menores de edad y nunca regresándolas. Hasta que los farotos se revelaron unificando sus fuerzas para idear un plan que acabará con esta práctica.

 

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“Pero mira la malicia, yo me les quito el sombrero, porque ellos asumieron y comenzaron a darse cuenta de cómo estaban vestidas las doñas, con flores, maquillaje, perlas, aretes y sombrillas, y no pudiendo vengarse abusando de ellas carnalmente, empezó este hecho burlesco, ellos deciden vestirse como esa mujer española, total que se van ciertos los indios farotos a cazar y a pescar, pero quedaron esos valientes guerreros vestidos de mujer esperando a este europeo que siempre abusaba, y esa noche cuando llegaron ¡oh, sorpresa! no se encuentra mujeres desprotegidas, estaban los indios guerreros vestidos de mujer, dice la historia, que esa noche se libró una gran batalla, y fue grande su astucia porque dejaron a uno vivo, para que este español fuera a contarle a los demás y que entendieran el mensaje de que con sus mujeres no se metían”, contó Mónica Ospino, añadiendo también que desde entonces, fue una tradición celebrar este día vistiéndose de mujeres con fiesta y con música.

 

“Lo hacemos por amor, por todas esas mujeres que maltratan, a mi no me da pena vestirme de mujer, si primero lo que hicimos representa esta lucha fue de varones, y en mi familia, mi hermano mayor, mi papá también bailaban y por eso también dirijo este semillero, para que nunca muera en el municipio de Bolívar y en nuestra tierra… Estamos representando a nuestra tierra y bailamos vestido de mujeres, pero bailamos como hombres, este es un baile de fuerza, por la pelea que hubo con esos españoles, por eso si se dan cuenta, nosotros bailamos dando pasos a la derecha y a la izquierda, protegiéndonos el uno al otro”, explicó Jhon Mancera.

 

En esta charla en Línea con la tradición, se enseñó el significado de los elementos, desde el pantalón poncho como ropa interior de las señoras españolas, el buzo cuello de tortuga que utilizaba el negro, sirviente del español y que el indígena asocio en esta vestimenta, el pollerín blanco para dar volumen a las caderas, la falda de colores, un cinto con pañoletas que representaba la suerte, pues los indígenas utilizaban cabezas de serpiente para espantar a las brujas cuando salían a pescar, hasta el babero colorido que simboliza las riquezas de su región, adicionalmente se explico la colocación de los aretes colgantes de un cinto en la frente.

 

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Los bailarines se pinta los labios y se dibujan dos círculos con labial en las mejillas, no más y no menos; solo es burla, y finalizan con un sombrero de flores… Entre las flores, existe una flor blanca, colocada en la parte superior, y en el centro de las demás flores, representando la inocencia de las niñas raptadas por los españoles, esta niña es doblemente representada en la danza, pues los Farotos de Talaigua en cada baile que tienen traen consigo un niño para que sea la imagen de este hecho que sigue en sus memorias.

 

Pues bien, la tradición no se hereda genéticamente; se transmite socialmente y se deriva de un proceso de apropiación de cultura, siendo decantado el pasado y reincorporado al presente, y fue así como se contó esta historia en las instalaciones de la Universidad Autónoma del Caribe. DHS

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Sigue la Semana de la Cultura en Uniautónoma, antesala especial para el creciente programa ‘En línea con la tradición’ donde se hizo homenaje a Pedro Ramaya. Al son de una flauta de millo y tambor, el grupo de danza Uniautónoma hizo su representación bailable antes de dar inicio al conversatorio.

 

El maestro Pedro Ramaya Beltrán, rey del millo, conocido cómo el fundador de la cumbia moderna, quien ha aportado más de doscientos temas al carnaval de Barranquilla y al folclor en general, estuvo acompañado de Pedro Tapia, percusionista y director de cumbia caribe, ha representado el folclor caribeño por varios países, cuarenta años trabajando la música y se conecta desde Santiago De Chile, junto con ellos estuvo Álvaro Ricardo, cantante sucreño radicado en Barranquilla, ha cautivado durante veinte años la música tropical, hizo parte de la orquesta de Juan Piña, Charlie Gómez, Los Tímidos Y Los Ahijados, adicionalmente Joaquín Pérez, abogado y con más de veinticinco años e la música.

 

Álvaro Ricardo saludó animadamente la invitación, y entre risas comentó cómo fue que conoció al maestro Pedro Ramaya, la historia nace en Ovejas Sucre, Álvaro caminaba cuando en una arbolada se arrojaron una ahuyama, “fue una de las más grandes que había visto, y bueno en la arbolada empezó la recocha de la ahuyama y en eso me la tiraron a mí, yo la cojo y la tiro y le cae en la cabeza a Pedro Ramaya que venía caminando y estaba tocando, cuando la ahuyama cae en el piso, la coge, la mira y se la mete en la mochila y dice -está me la voy a comer yo-”.

 

Álvaro termina su historia diciendo que Pedro Ramaya no merece solo este homenaje, sino muchos, y en ese orden de ideas el maestro de la flauta, quien es referente de todos los que iniciaron el camino de la cumbia se sienten en familia al hablar de este ritmo.

 

“La cumbia es nuestro ritmo insignia, nuestro ritmo madre, desde el africano, el indígena y bueno el aporte que hicieron los españoles, es una mezcla de condimentos que invita al derroche de sentimientos y sobre todo de alegría”, agrega Joaquín Pérez.

 

“¿Quiere saber algo de nosotros los cumbiamberos? Yo, por ejemplo vengo de la isla de Mompox, mi pueblo se llama Patico y yo me vine para acá porque me dijeron que acá se baila una cumbia especial, y así me hicieron venir y aquí me encuentro, cuando quiera cumbia llámame que yo voy y se la toco”, divertido y con un semblante jovial, el maestro Pedro Ramaya Saludo a los invitados de estudio.

 

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Un antes y un después.

“Al llegar a esta región yo escuchaba tocar las cumbias y que acá se bailaba de verdad y era cumbia todos los días, me enrole con la cumbia soledeña, yo quería aprender de los otros milleros, pero no he aprendido nada de ellos, ellos han aprendido de mí con mucho gusto”.

 

La suspicacia con la que Pedro Ramayá hace referencia a sus inicios, ensalzan el orgullo de un hombre que sabe que el título de ‘maestro’ lo ha ganado con mucha dedicación. “La gente cuando yo toco le da ganas de bailar, y bailan y bailan que me dan ganas de seguir tocando, yo interpreto la flauta, la gaita y el acordeón, a cada uno de ellos le pongo mi sabor”.

 

Pedro Tapia, aprovechó la oportunidad para también mencionar el recuerdo que atesora de Pedro Ramayá, una historia divertida, característica de este conversatorio.

 

“Recuerdo que la agrupación de él, estaba tan pegada, que la gente lo buscaba porque él tenía esa visión de los temas que iban a pegar, se hizo referente de las casas de estudio, imagínate que los temas de él sonaban hasta con el radio apagao’, entonces resulta y pasa que el maestro Pedro Ramayá llega en una época que yo todos los días pasaba por una de las casas de grabación que estaba por mi casa, y me quedaba más de dos horas viendo grabar, y yo le decía al dueño, ‘ey déjame entrar, yo soy músico’ y no me dejaban, en últimas les pedí que me dejaran entrar por lo menos a ver”, contó Tapia.

 

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Bueno, continuando la historia, Pedro Tapia contaba que entre los músicos que grababan allí estaban atiborrados de propuestas de orquestas que, cuando llegó la Niña Emilia, quedó sin agrupación, no sabían qué hacer, “resulta que yo conocía a la Niña Emilia, y ella me dijo que iba a terminar ‘de pegar’ a Pedro Ramaya, el maestro dijo que sí, y organizando todo ¿Saben que paso?, la Niña Emilia resultó enamorándose de él...“.

 

La conmoción fue tanta para los invitados, que Pedro Tapia solo se excusó con que estaba ‘mamando gallo’ sin embargo, el final de la historia cuenta que Ramaya no pudo acompañar a la Niña Emilia porque ya tenía compromisos con otras agrupaciones “él se abrió de ella, y entonces yo comencé a tocar con ella, y decían que yo era el heredero, pero que va, yo no soy ningún heredero, se sabe que los herederos son los Ramaya Beltrán, pero aun mamando gallo, existía ese respeto por Pedro Ramaya…”

 

“Ombe gracias, me dan ganas cómo de llorar, pero no lloro”, fue la respuesta de Pedro Ramaya ante el relato alegre de Tapia.

 

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“No, una bendición ser su amigo, yo he aprendido mucho de él, en las emisoras se decía ‘reciban a Pedro Ramaya y a su flauta mágica’ y eso sonaba todas las 24 horas, hoy en día no la ponen por que no estamos en época de carnaval, pero la verdad es que esa música se puede colocar a cualquier hora del día, cualquier mes y cae bien, porque es música bien hecha, con amor, con talento, solamente parece a bailar y degústela”, regaña Pedro Tapia.

 

La jornada envuelta de carcajadas se despide y desde la universidad se extiende la invitación a los jóvenes realizada por Pedro Ramaya, quien aconseja a todos “que sigan aprovechando la música, aprendiendo y que si quieren que les enseñe flauta vengan por acá, no les voy a cobrar, así aprendí yo, tocar una flauta de millo no es fácil, y el que la toca yo lo felicito”. DHS

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‘En línea con la tradición’, espacio que abre la universidad desde el departamento de bienestar institucional y la oficina de arte y cultura para explorar la música, la danza y el folclor que caracteriza nuestras fiestas, en esta oportunidad se abordo el tema del Bullerengue, con Elquin Retamozo, Xiomara Marrugo y Janer Orozco como invitados, todos con amplia experiencia en El Bullerengue, pues son gestores culturales, bailarines, cantantes y músicos.

 

El Bulleregue… ¿De dónde nace? Xiomara Marrugo, es osado atreverse a decir un sitio, el bullerengue como música viene de un baile de calle, de la bulla, de las polleras que bailan las mujeres, el bullerengue llego con la cultura afrocolombiana y se estructuro como una música propia y se le otorgo la instrumentación, decimos que se bailó en una esquina de la costa, donde había un negro había Bullerengue”

 

Del Bullerengue se dice que la voz líder es una mujer y el del tambor es el hombre, a lo que Elquín Retamozo respondió cantando, seguidamente dijo, “Se conoce como una manifestación propia hecha por las mujeres, pero en investigaciones nos dimos cuenta que en las fiestas de calle, los hombres también cantaban, se dice también que el bullerengue es para los señores, pero eso es de nuestro vivir porque narra historias, esta manifestación cultural es de inclusión, no tengamos solo hombres tocando tambor si no gozamos con mujeres versátiles que tocan el tambor alegre”

 

Este baile cantado, cuya danza la realizan mujeres solamente. Da cuenta de que en sus inicios los esclavos utilizaban tambores hembra y llamador, que a través de la bulla de tambores y palmas festejaban su libertad. Hoy en día tal como cuenta Elquín Retamozo: Hay hombres y mujeres cantantes y hombres y mujeres tamboreros, él también advierte que “no todo tamborero se acomoda con toda cantadora y no toda cantadora se acomoda con todo tamborero… Lo que quiere decir que es cuestión de adaptarnos a las circunstancias que se nos presenten y que esta danza permite la inclusión”.

 

Las historias que se cuentan en canciones son únicas, estos personajes aprenden cantos, versos, pasos, golpes de tambor, conocen a cantadoras, bailadoras y tamboreros de los cuales aprenden ya sea por herencia de sus padres o simplemente mirando.

 

“Nosotros mantenemos esto de la danza tan vivo que aun virtualmente seguimos ensayando, nos seguimos encontrando a la distancia, con escuelas y la ciudadanía en general para seguirnos expandiendo con nuestra música, la virtualidad nos ha unido y hemos podido crear muchas cosas gracias al bullerengue, nuestro amor, nuestra cedula es El Bullerengue”, termina Xiomara Marrugo.

 

“El Bullerengue ha trascendido yo doy constancia de eso, imagínate que hay un grupo de bullerengue internacional en estados unidos, y realmente hay muchas personas de Francia, Italia, que han llegado a este territorio y se han interesado por esta cultura y esta bella identidad, el bullerengue a sido internacionalizado, no nos extrañemos que si se da en Italia o en Francia se de en cualquier parte”, indica Janer Orozco.

 

En esto radica la importancia en conocer nuestra historia, preservar las tradiciones y no dejarla morir menciona Estefany Uribe antes de darle paso al grupo de bullerengue que se preparaba para bailar y cantar su música. DHS

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La Universidad Autónoma del Caribe, presentó su primer conversatorio ‘En línea con la tradición’, realizado por el departamento de Arte y Cultura de la institución.

 

Esta iniciativa busca resaltar las tradiciones, preservarlas y conocer la historia de todas aquellas danzas representativas, desde su música hasta sus fiestas. La protagonista de esta charla fue la danza del garabato, reconocida por la comunidad como una de las danzas tradicionales y multitudinarias en donde se representa la lucha entre la vida y la muerte.

 

La conversación se enriqueció con las vivencias de los ponentes invitados: Luis Fernando Vengoechea, odontólogo de profesión, quien desde 1998 es el presidente del Garabato de Emiliano, danza tradicional que cuenta con 84 años de historia; Hernán Pernett, arquitecto, gestor cultural, presidente del grupo folclórico ‘Cipote Garabato’ hacedor del carnaval de Barranquilla, y Ricardo Sierra, arquitecto, licenciado en danza y teatro, director del grupo de danza Garabato de la Universidad Libre.

 

La experiencia artística de cada uno de los invitados, será preponderante puesto que la danza del garabato, a pesar de sus tambores, alegría y festejo en colores, todavía se debaten las versiones de su orígen. Bajo la premisa inicial que hay quienes dicen que la danza viene de los negros esclavos en las bananeras de Ciénaga Magdalena, otros les dan un toque español. ¿Como explicamos la procedencia de estas dos corrientes?

 

“Coinciden muchos investigadores que viene de Ciénaga, y yo me acojo a esa idea, pero la confusión es que, ese aire, esa inspiración sí se trajo de España, específicamente se asemeja a un príncipe, por la capa y el bombacho, pero el origen real fue en Ciénaga”, señaló Luis Fernando Vengoechea.

 

“La maestra Delia Zapata, una gran folclorista, coreógrafa, investigadora, oriunda de Cartagena, se inspiró en uno de los cabildos donde los negros guardaban sus tradiciones, creó una danza que llamaba ‘Danza de la vida y la muerte’, con tres personajes: uno blanco, uno negro y uno rojo se desenvuelve la historia. El blanco y el negro peleaban y el rojo era como un personaje intermedio entre los dos. Esta danza tenía elementos afros que fueron desplazándose en todo el territorio y sobre la costa Caribe colombiana, llegando a Barranquilla, fue la primera intención de lo que hoy conocemos como Garabato”, añadió Ricardo Sierra.

 

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Por su parte, Hernán interrumpió la conversación diciendo: “Todos estamos hablando como que del mismo tema y por eso debemos separar lo que es el garabato de Cartagena y el garabato del Carnaval de Barranquilla, el de nosotros vino de Ciénaga y el de los negros de Cartagena se quedó allá”.

 

“Pero es que yo dije que se llamaba la danza de la vida y la muerte y cuando se traslada por toda la ribera del Magdalena y llega a Ciénaga toma otra connotación y se vuelve una danza campesina, es más, en Ciénega toma el nombre de ‘garabato’ porque ese elemento que utilizan, el palo que parece un machete, ellos no conocían su nombre y le dijeron ‘el garabato’ que llegó aquí en Barranquilla hace dos siglos”, explicó Ricardo.

 

De esta danza de color y alegría, se conoce que se trata de una expresión folclórica negra, trasladada desde Ciénaga Magdalena entre finales del siglo 19 y comienzos del siglo 20. La danza es de la misma familia del Torito y del Congo, y que bailándola, los negros esclavos se burlaban de sus amos y de ellos mismos.

 

“Este tema es controversial y no se trata de pelear ni nada, pero es que como no hay nada definitivamente escrito, entramos a investigarlo mirando lo que dice uno y lo que dice el otro; mira que ya teníamos el debate si era de Ciénaga o de Cartagena. La pelea también es que sí a la danza le metieron lujos o no, porque decía mi papá que eso era de trapos comunes y después pusieron las lentejuelas, la otra discusión es que si fue de club social o si no. Tanta es la controversia de lo que se dice, que llegó un momento en que en mi familia las cuentas no daban para calcular de donde salió nuestro baile, pero resulta que llegamos a la conclusión que en el 36 decidieron plagiar una danza”, dijo Luis Fernando con la intención de seguir, fue cortado por Ricardo Sierra.

 

“Disculpa Luis Fernando, el año 1936 cuando el señor Pedro Vengoechea decide hacer la danza…”

 

“No, no fue Pedro Vengoechea fue Emiliano Vengoechea, primo hermano de mi padre quien dirigió el Torito, eso sí está totalmente claro, esa si no me la puedes ganar”, retó Luis a Ricardo Sierra.

 

Mientras la conversación se oxigenaba, Luis Fernando prosiguió:  “Yo recuerdo cuando estaba muy pelao, que decían que había un garabato con las gafas negras y yo me preguntaba ¿Cuál negra? Sí las gafas son rojas, hoy ya me parece perfecto, porque es la identidad de cada grupo, una vez iba a bailar y mi pareja, y era la reina y ella llegó con un enterizo blanco, sin falda. Y yo digo que no hay que ser tan dogmático, los dogmáticos son ustedes los directores que ya le exigen su vestimenta uniforme a cada quien”, dijo Luis Fernando terminando su declaración y abriéndole paso a Ricardo.

 

“Qué bueno que lo dices, y sí, es como todo, vamos evolucionando y tomando cosas sin dejar la esencia, teniendo en cuenta que el tiempo va dando otros contextos, y mira me das la razón cuando dices eso. Esta danza del garabato toma elementos de la música como en vestuario de la danza del congo, por ejemplo, el turbante lo cambian por un sombrero, se conserva la camisa, la capa, el babero que bueno, con el perdón de los herederos de la tradición, en los escritos nunca dice que la capa es roja, verde, amarilla o azul, no dice color, por eso la gente le pone lo que quiere. Pero entonces se dice que la familia Vengoechea toma unos elementos del congo para vestirse de lujo, pero con un bombacho y medias blancas y es lo que tenemos como danza del Garabato”, afirmó Sierra.

 

Hernán Pernett quien se ha mantenido hasta el momento escuchando, hace su intervención explicando la vestimenta actual de la danza del garabato, que se constituyen de un sombrero blanco, adornado con cintas en los tonos de la bandera de Barranquilla, rojo, amarillo y verde acompañado de flores, una camisa manga larga amarilla, un pantalón bombacho con bolsillos de colores bordados con unos pliegues blancos, medias blancas altas, en zapatos planos negros, la capa de base roja y el babero, son adornados por cada participante según su elección personal, algunos hacen ver su pasión del fútbol y otros no.

 

“En las mujeres, sus vestidos negros en la parte interior, llevan volantes de los colores de la bandera de Barranquilla rojo amarillo y verde, su escote palangana en arandelas, zapatillas negras y en su cabello la cayena roja, este año la cambiamos toda roja”, dijo Pernett.

 

Luis Fernando suspende a Hernán argumentando: “Claro ahí están los cambios, el pecho de la modelo, hicieron los adornos curvos, que normalmente no llevan las otras muchachas. Aquí tanto mi esposa, mi hija y todas las que conozco, se colocan simplemente los volantes hacia atrás sin mayor adorno, pero bueno esa es la danza ‘Cipote Garabato’ y es respetable, no hay que decirte no lo hagas porque es su identidad”.

 

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Ricardo no se quedó detrás y se permitió puntualizar que: “Sobre las medias blancas, decían que los que se ponían medidas de colores eran los que se reconocen así mismos como los herederos de la tradición, pero en este caso tengo entendido que ahora los que utilizan las medias de colores son los capitanes, que cuando los grupos son muy grandes como en el ‘cipote garabato’ el organizador o líder de grupo se le identifica como el que tiene una media amarilla, una media verde, para diferenciarse del resto de los bailarines, una jerarquía dentro de la danza”.

 

"Los bailarines en cada movimiento, demuestran cómo la alegría vence ante sus pies la tristeza. El sofocante sol se torna escarlata en sus capas y por encima del blanco de sus caras pintadas, sus sonrisas son el reflejo simbólico de la superioridad de la felicidad", agregó.

 

“En Barranquilla se bailó por primera vez esta danza en el barrio alto conocido como Rebolo”, enfatizó Hernán, respuesta con la que los tres estuvieron de acuerdo.

 

Las danzas, la música, los colores, la Vía 40 son recordadas con cariño por cada barranquillero, sobre todo ante la latente posibilidad de Carnaval virtual. “La virtualidad es para los mensajes y hablar un rato, no para bailar, no sé si me va a caer el mundo encima, pero ya ha habido rumores de carnaval del 2021 y no estamos en momento para fiesta, y cada vez que pasa el tiempo la cosa no está clara", señaló Luis Fernando.

 

“A mi me pasó dos veces, hablando aquí por internet, me pidieron que les prestara a mis bailarines para una presentación del garabato, y yo siempre digo que como tal no puede ser virtual, no que necesitamos un grupo chiquito, cada quien está en su casa, no podemos traerlos, no que una pareja. El garabato es en cuadrillas de muchas parejas. Virtualmente no me veo en un carnaval, porque el sentir nuestro es que somos callejeros, quien lo vive es quien lo goza, ya es suficiente con la cara pintada para tener otro accesorio como un tapabocas”, finalizó Hernán Pernett, dejando entrever la intención de algunos de los directores, entre grupos y bailarines, que el folclor está en el corazón y si es menester esperar, así se hará. DHS

 

 

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