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¿Cuál sería el impacto de un nuevo confinamiento? Expertos analizan la posibilidad por una nueva ola de contagios por Coronavirus

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¿Cuál sería el impacto de un nuevo confinamiento? Expertos analizan la posibilidad por una nueva ola de contagios por Coronavirus
Miércoles, 07 Abril 2021 10:33
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Desde hace más de un año el mundo se enfrenta ante una crisis global desatada por la epidemia de la Covid-19, una realidad que no sólo llegó de manera inesperada a infectar el sistema inmunológico del ser humano sino también su mente, recursos y entorno.

 

Este virus de significativa letalidad que ha mutado desde la salud física a sectores cómo: psicológico, social y económico, ha dejado grietas a causa de un escenario critico que ha condicionado al Gobierno Nacional a la implementación de arduas medidas solventes y preventivas que regulen a la sociedad y a su vez el incremento de contagios en esta emergencia sanitaria.

 

Una de las medidas que se tomó a nivel mundial en el 2020, propuesta por la Organización Mundial de la Salud y que resulto bastante útil, pues las cifras lo han demostrado, fue el confinamiento obligatorio regido en muchos países, donde por supuesto Colombia, no fue la excepción.

 

Durante seis meses, esta medida tomada por el Gobierno, soportada por el Comité Epidemiológico Nacional, compuesta por estrategias para reducir las interacciones sociales como el distanciamiento social, el uso obligatorio de mascarillas, restricción de horarios de circulación, suspensión del transporte, cierre de fronteras, etcétera; redujo el incremento de muertes y casos en todo el país, gracias a un mayor control de los entes sobre la ciudadanía que se encontraba ejerciendo la mayoría de sus actividades desde sus hogares.

 

Esa misma restricción, es la que hoy meses después ante su levantamiento y el proceso de reactivación en los diferentes sectores de Colombia, está por regresar a una población que sufrió ante ella por los quiebres que trajo consigo, pero posteriormente se descuidó frente a la realidad de permanencia de un virus que no se ha ido, una realidad de insuficiencia de vacunas y que en la actualidad ha ocasionado un nuevo pico de contagio, una nueva “ola” del coronavirus, que crea de la estrategia del confinamiento la opción viable ante el abanico de soluciones para frenar de manera inmediata la propagación, discutiéndose por estos días
de alerta naranja en diferentes mesas de consenso en el país.

 

Ante esta nueva alerta que se enciende, surge la inquietud de instalar esta medida de confinamiento obligatorio, las voces se dividen, pues hay quienes opinan que ante todo se debe priorizar la salud física del ciudadano, estando a favor del confinamiento, sin embargo la pandemia también ha sacado a la luz y ha agudizado otras crisis: la social, la alimentaria, que vive gran parte de la población Colombiana incluso antes de la llegada del virus, por ende, están en contra del confinamiento y señalan que debe prevalecer la salud también emocional, económica y social por encima de cualquier cosa. A pesar que ambas apuntan al
bienestar del ciudadano, existe una pregunta que las unifica aún más: ¿Cuál sería el impacto de un nuevo confinamiento?

 

Según Fredys García, sociólogo y docente de la Universidad Autónoma del Caribe, este fenómeno además de suponer una crisis sanitaria y económica, constituye una crisis en nuestras formas de relacionarnos, comunicarnos, divertirnos, dividirnos las tareas domésticas, en definitiva, en cómo estamos, pensamos y nos comportamos en el día a día.

 

Todo apunta a que, en muchos aspectos, nuestras vidas están cambiando y cambiarán para siempre, por lo que resulta imprescindible analizar cómo se vive y se siente la pandemia por las personas, cómo afecta realmente a sus vidas más allá de cifras y qué conclusiones sacan de ello.

 

“Para enfrentar el COVID no es de manera estandarizada, depende del nivel cultural, conocimiento y costumbres que tengan las sociedades. Colombia está estratificada, el comportamiento social y psicológico también está estratificado, no actuamos de la misma manera, de forma colectiva, hay condiciones particulares en cada una de las clases sociales, y esto debe tenerse en cuenta al momento de tomar decisiones. Ante el COVID, hace un año escuchábamos las noticias internacionales y no sabíamos de qué manera nos iba a impactar, pero este confinamiento total que fue extenso, trastornó nuestras actitudes, costumbres, acciones que veníamos implementando de generación en generación, por temer el contagio. Sin embargo, en los estratos 1 y 2, fue diferente no se tomó rígidamente como lo propuso el presidente y alcaldes, el comportamiento no era estandarizado, en los sures las personas seguían casi como de costumbre, pero hoy en día donde el virus aún no ha tocado, que a su vez es gran parte de la ciudadanía, este temor y autocuidado se ha perdido, ahora han duplicado esta acción y se comportan igual al resto” afirmó Fredys.

 

El COVID-19 ha acabado con una de las riquezas más grandes que existe en el planeta tierra: el ser humano. Con el confinamiento, muchos han perdido sus seres queridos, empleos y esto ha generado un aumento en los cuadros severos de depresión, y la tasa de suicidios. Convirtiéndose en una crisis traumática, del que todos seguimos expuestos, pues esta no distingue razas, género ni posición socioeconómica. Los profesionales médicos no han estado exentos de estos, pues llevan más de un año soportando una carga emocional sin precedentes que más adelante tendrán que atender y de la que el gobierno deberá priorizar la salud mentalque no ha hecho, sobre la presión que ejerce en ellos.

 

Un virus que sigue mutando a causa de ese mismo factor social que nos entorna, que lleva a la inconformidad de una realidad, pero que también aún no concientiza que depende no sólo de las medidas implementadas, vacunas de laboratorios profesional, sino de la voluntad individual que también trabaja en conjunto para enfrentar y ganarle la batalla a esta pandemia frente a una postura que exija solución pero que brinde empatía y responsabilidad, esto no
sólo desde la ciudadanía sino desde los Gobiernos hacia sus países, en los que actualmente ninguno en América Latina le asigna el presupuesto mínimo que recomienda la Organización Mundial de la Salud a la atención de la salud mental.

 

“Actualmente, se hablan de nuevos picos, otras células vinculadas del virus, sin embargo, las personas le han perdido el temor al Covid-19, de hecho, las actividades sociales se han reactivado. Esto, en un país como el nuestro donde no hay esa equidad reinante, entonces ha deteriorado la economía y se han presentado problemas de tipo social como la violencia intrafamiliar, a causa de falta de ingresos, frustración por el encierro, y que actualmente se evidencia en el disparo ya no de solo un virus, sino de la delincuencia, abuso sexual por el mismo hacinamiento. Que no es justificable, pero que da una afectación gigante al vacío psico social que existe en la actualidad y que no fue tratada arduamente desde antes", señaló el sociólogo García.

 

Aunque por ahora los estudios se concentran en cómo el coronavirus ataca a nuestros órganos, también es necesario las secuelas que dejará en nuestra mente que se verá reflejada en nuestros comportamientos sociales.

 

Esta situación, que torna complejidad en acciones solventes inmediatas en medio de ocupaciones de casi el 100% de camas Uci en muchos centros asistenciales del país, crea incertidumbres en una población que ya batalla por otros “virus” sociales que afectan a diario, pero que, para su bienestar y armonía, deberá ejecutar junto a su gobierno acciones que fortalezcan desde lo interno para aportarle a lo externo y así aproximarse a la cura de su entorno, partiendo de la cultura, la salud mental, para crear una condición resiliente en cada individuo.

 

“A futuro la situación es compleja, si hay un nuevo confinamiento extremo, con la base deteriorada que ya existe y apenas se recupera, se complicará mucho mas y la violencia, desempleo, abusos, delito se puede activar de manera exagerada, aun peor de la que se vive en diferentes zonas del país, esto principalmente por la economía en deterioro. Sin embargo, estamos acostumbrándonos a una nueva forma de vivir, que llevará un proceso y estará sujeto a nuestra condición voluntaria de enfrentamiento, dónde no debemos enfocarla en nuestro pensamiento sólo a lo negativo, sino que inclusive de resultados positivos para así llegar
materializarlos, estar sintonizados a ellos”, concluyó el docente García.

 

Comprender este fenómeno que hoy acompaña de manera inesperada a una sociedad, no sólo prima desde la sociología y psicología, sino también desde la economía, cómo es y será realmente nuestras vidas cotidianas con todos los cambios que ha sufrido a nivel mundial, y que es un factor que acompaña y ha estado influyendo abruptamente en las reacciones de todas las áreas del ser humano.

 

Las consecuencias económicas de estos momentos de pánico, que ha llevado a la toma de decisiones y cambios repentinos en conductas o compras, han dejado ver la magnitud del impacto en los sectores económicos del país, del que todos han sido vulnerables. Colombia, los empresarios, comerciantes y empleados no contaban con un plan de ahorros para afrontar la crisis de la pandemia, lo cual agudizó la sostenibilidad hasta la actualidad y reduce la proyección de crecimiento ante un posible nuevo confinamiento del que se deberán enfrentar.

 

Según, el economista Paul Hasselbrink Macias, reconocer las dinámicas de contagio actual y mitigación de este virus, que cada vez se vuelven más laxas en medio de una situación crítica y real, y que ha dado como resultado un tercer pico de rebrote en Colombia, significa efectos económicos diferentes, pero más focalizados, lo que implicaría alza de tasas de desempleos, caída económica pero también desacatos de esta medida que posiblemente no reduzca como parece el incremento de contagios.

 

“En particular, la Asociación de Bares de Colombia (Asobares) estima que de los –por lo menos- 50mil bares legales en Colombia, 20mil se declararon en quiebra en 2020, dejando a cerca de 100 mil personas en desempleo. En particular, este sector económico tiende a emplear proporcionalmente población más joven, lo cual ahondaría el desempleo juvenil en el país, el cual es uno de los más altos de la OCDE, ubicándose en 22,5%. Además, las restricciones de horarios modifican los horarios laborales, y habrá perdidas friccionales de eficiencia de forma transversal en muchas empresas de diferentes sectores, lo cual implica también pérdidas económicas para empresas y trabajadores. Hay otra dimensión preocupante de esta medida, y es que en su mayoría son los establecimientos formales que acatan las reglas (y que por lo tanto implican menos riesgo de contagio) los que van a cerrar, y establecimientos clandestinos, e irregulares seguirán funcionando, lo cual fomenta la informalidad y limita la contención de los contagios.” destacó Hasselbrink.

 

Aunque olas de nuevas medidas restrictivas a nivel mundial varían mucho entre países, dependiendo de factores importantes como avances en vacunación, sus éxitos controlando los contagios con medidas no restrictivas, y los costos políticos de decretar los encierros en los respectivos países. Del cual según el economista es muy difícil cuantificar con precisión lo que significará para la economía mundial el agregado de estas medidas, que varían conforme al contexto cambiante, el Gobierno sí puede prepararse para evitar un estado nuevamente critico del cual apenas se repara lentamente.

 

“Junto con las deterioradas finanzas públicas en Colombia y el resto de países, hacen difícil la tarea principal del gobierno en este momento: Tomar medidas económicas contra cíclicas. Es decir, ampliar el gasto con estímulos fiscales (más gasto/menos impuestos), para contrarrestar la caída económica. Ante la dificultad de eso, se tiene que pensar en medidas complementarias, como ampliar la integración comercial, y abogar por una fuerte reducción de gastos de funcionamiento del Estado, y de aquellos que no contribuyan al crecimiento de la economía real. El BID estima que las ineficiencias en el gasto constituyen alrededor de 4% del PIB, mientras que el paquete de estímulos en Colombia está rondando el 2-4%, lo cual es comparativamente muy bajo. En otras palabras, en este momento hay que hacer más con menos, y desde la ciudadanía hacer presión política para reducir gastos innecesarios, para que abrir espacio fiscal para gasto que genere crecimiento y ayude a las familias más afectadas, que entraron en pobreza por la pandemia”, afirmó el economista.

 

Aumentar la capacidad de testeo masivo y rastrea miento de contactos, campañas de cumplimiento junto al sector privado para el uso de tapabocas y control efectivo de aforos para el distanciamiento y aumentar las capacidades instaladas del sector hospitalario, fueron otras de las medidas propuestas por el economista Paul Hasselbrink no sólo para seguir mitigando los contagios sino para ayudar acorde las necesidades del sector que también
apunten a desborde del sistema de salud.

 

Este es un virus sin precedentes en nuestra vida, que requiere respuestas sin precedentes, ha creados cambios de consumo masivo, pero que no sólo ha afectado a grandes empresas, también a emprendedores nacientes, muchos de los cuales han dejado de vender y tienen muy deteriorada su liquidez, mientras que otros incluso nacieron durante esa época de cuarentena, y las iniciativas tecnológicas como el uso de redes sociales son las que han facilitado de cierta manera consolidarse en medio la situación actual y seguir en ellos.

 

Según William Suarez, consultor empresarial, magister de innovación y docente de la Universidad Autónoma del Caribe, una de las principales fallas por las que las cuales las empresas fracasan es por razones financieras, estructuración de negocios y sobre todo no alinear el modelo de negocio con el cliente final, del cual se deberá estructurar de la mano de las tecnologías digitales para así poder escalar y llegar a objetivos económicos y de
perduración.

 

“Hoy el internet permite que nos acerquemos al cliente y más que desistir de ese negocio que inició en plena pandemia a causa de desempleo y han tomado la decisión de mirar el emprendimiento como un reto de vida, la mejor recomendación es dotarse de todas las tecnologías que es lo que permite que el negocio pueda avanzar y que el producto se pueda hacer conocer. Hoy es importante conocer de marketing digital, conocer cómo funciona la logística, la atención directa y el servicio el cliente y altas expectativas, pero sobre todo entender que hay cambios drásticos y continuos en la sociedad aun mas frente a la pandemia. Eso invita a que, de alguna forma, podamos crear un nuevo comportamiento en el consumidor o por lo menos entender como van a consumir en este COVID-19”, compartió William.

 

El riesgo ante esta situación de alta incertidumbre también se puede reducir en este sector, que ofrece la oportunidad de innovar y generar ingresos, entendiendo las tendencias del mercado, construyendo un negocio viable que a su vez permita mantenernos productivos y contrarrestar parte de la afectación económica, que permita acelerar la reconstrucción económica y social para la salida de la crisis de los sectores tradicionales y no tradicionales.

 

“Hay que entender que el confinamiento y demás medidas puede afectar el sector, que son medidas donde primero prevalece la vida, pero que el impacto económico sin duda alguna será la presentación económica de ellos, por eso, podemos recuperarlos alternando, desarrollando y forjando nuevos canales, en el cual desde lo digital podamos acércanos al cliente, dejando de depender de la presencialidad. Hoy las herramientas están hechas allí. Si bien esto, no todas las empresas, pueden vivir o impulsar 100% de estos canales, si pueden optimizar con el trabajo remoto para temas operacionales, usar el E-commerce como un
medio de hacer el llegar el producto físicamente pero que también eduque al consumidor, trayendo muchos beneficios al sector”, destacó Suárez, coordinador del Centro de Emprendimiento de Uniautónoma.

 

Este debate que hoy se surge tras las noticias de esta posible implementación en el país, sin duda alguna, quedará abierto ante la imposibilidad de definir a ciencia cierta si el mecanismo para reducir la tasa de contagio, el confinamiento, resultará efectivo o por si lo contrario esta vacuna resultará siendo igual o peor que esta enfermedad, un virus que se metió en nuestra sociedad, cuerpo, mente, hogar, familia, empleo, comercio y del que desde ya debemos y podemos ir disminuyendo su impacto concibiéndola como real y tomando acciones inmediatas para enfrentar el proceso. VVC

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