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Valores determinan acciones

Lunes, 19 Abril 2021 15:50
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Mauricio Molinares, Rector UniAutonoma

Mauricio Molinares Cañavera

Rector

@maumolinares 

 

 

“Un buen líder es aquel que ha basado su vida en valores de orden superior, como la ética, la honestidad, la formalidad y la determinación, en fin, muchas de las situaciones que caracterizan a un ser humano de clase mundial, a un ser humano extraordinario”.
Miguel Ángel Cornejo.

 

Los hábitos de lectura y de amor por la música los adquirí gracias a mi papá. Desde muy niño observé que nuestra casa se distinguía de la de los demás, e incluso de la de los familiares, en algo especial: el hogar donde fui criado estaba lleno de discos y de libros.

 

Muchas de las obras que en el colegio nos mandaban a leer los profesores, ya las había leído en casa, dadas las recomendaciones de mi papá. Tendría que dedicar una publicación aparte para poder expresar la trascendencia e importancia que tuvo en nuestra formación integral el amor por la lectura y la música, ambos hábitos inculcados por mi viejo, con el mejor de los métodos: el ejemplo.

 

Hace muchos años, siendo adolescente y viviendo en casa de mis padres, leí las obras de Miguel Ángel Cornejo, fallecido escritor y orador mexicano, cuyo tema principal eran criterios tan importantes como la excelencia, el liderazgo y los valores, entre otros. ¡Precisamente, quiero dedicar la publicación de hoy a los valores! Eje principal y determinante de nuestras acciones.

 

Muchos tratadistas y estudiosos del asunto de los valores, los definen como una serie de principios por los que se rigen la mayoría de las personas y que determinan la forma de conducirnos para vivir de manera armónica en comunidad. Los valores son los principios, virtudes o cualidades que caracterizan a una persona, una acción o un objeto que se consideran típicamente positivos o de gran importancia para un grupo social

 

No pretendo pasar por estudioso o experto en el tema, simplemente quiero comunicar la reflexión de este servidor, por el histórico momento que nos ha correspondido vivir, en medio de una pandemia que golpea al globo entero, y que, bien sabida, es la crisis por la que atraviesa nuestro país y específicamente nuestra ciudad, debido al incremento del contagio y la casi topada ocupación del sistema hospitalario.

 

Ninguno de los roles que ejercemos a diario como personas puede detenerse. La cotidianidad nos impone retos como ciudadanos, miembros de familia, trabajadores, vecinos y amigos, compromisos que no admiten espera y la crisis no puede constituirse en un argumento para detener las acciones que debemos desarrollar en virtud de cada una de nuestras tareas y demandas.

 

La forma como reaccionamos ante las circunstancias, las palabras que comunicamos y las decisiones que tomamos dan cuenta de la solvencia de nuestros valores. Esto cobra importancia en un contexto en el que pareciera que los valores se encontraran invertidos y se confundieran con antivalores. Quizás estemos en momentos en donde a lo bueno se le llama malo y viceversa.

 

Saber qué hacer, qué decir, cómo reaccionar, de acuerdo al contexto, son inquietudes que nos obligan a echar mano de nuestros valores y principios. Sobre todo, tratándose de una andanada de noticias duras, difíciles de aceptar y de anunciar. Creo que estamos de acuerdo en que nunca habíamos recibido tantas malas noticias en forma concomitante.

 

Por todo lo anterior, considero pertinente que cobre principal escena la formación en valores en todos los niveles. Y no solo en ambientes formales de educación, sino en los no formales. Es importante que cada uno de nosotros, desde nuestros núcleos de influencia, sean grandes o pequeños, nos constituyamos en formadores para las personas de nuestro entorno.

 

Reitero que no pretendo en esta tribuna dictar experticia acerca del asunto, tampoco establecer una medida que califique o juzgue. Simplemente que quede en cabeza del lector la inquietud acerca de si nuestras acciones, palabras o hechos dan cuenta de los valores recibidos en casa y en los ambientes de formación a los que hemos estado expuestos. O si son, más bien, reacciones no pensadas y marcadas por la tendencia de lo que haga o diga el actual sistema.

 

En lo personal, junto con mis principales núcleos, familia, amigos y equipo de trabajo, hemos acordado vivir este momento complejo echando mano de valores inculcados, y que éstos determinen nuestras reacciones, palabras y decisiones. Que, así como nos cuidamos de no hacer parte de la línea de contagio de un virus, también nos liberemos de algunos antivalores que no construyen, y que, antes bien, destruyen y generan dolor, desesperanza y otros sentimientos que no viene al caso mencionar.

 

Es mi anhelo que cuando podamos superar este difícil momento, nuestras generaciones puedan recordarnos con agrado y gratitud, como generadores de esperanza, de buenos sentimientos y de fe. Que podamos en medio del dolor construir buenos pensamientos y priorizar siempre a Dios y a la familia.

 

Tenlo siempre muy claro: ¡Valores determinan acciones!

Mauricio Javier Molinares Cañavera
@maumolinares
Rector Universidad Autónoma del Caribe.

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